La importancia de las habilidades blandas


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Años atrás era común que todo estudiante creyera, y no sin razón, que todo lo que necesitara para trabajar sería provisto por la universidad o alguna escuela técnica, y que, con estudiar al máximo y obtener buenos promedios, el éxito estaría prácticamente a la vuelta de la esquina.

Sin embargo, el mundo profesional cambió y actualmente está demandando una nueva categoría de competencias y recursos que raramente se imparten en la educación formal. ¿Cuáles son estas habilidades blandas? Van desde la competencia de liderazgo para llevar a un equipo hacia un objetivo concreto, hasta la capacidad comunicativa, la escucha activa y las buenas relaciones interpersonales. Son habilidades que están directamente relacionadas a la inteligencia emocional y que nos permiten abarcar los problemas con mayor amplitud y discutir opciones con soltura, saliendo de los moldes preestablecidos, conectándonos con los demás. A su vez, nos permiten comunicarnos de forma fluida y productiva y presentar proyectos e ideas de forma concisa, clara y convincente. Es por eso que las capacidades blandas deben estar presentes en cualquier persona con fuertes habilidades técnicas: ambas son complementarias, y no opuestas.

El conocimiento técnico está disponible y cambia vertiginosamente. En cambio, las habilidades interpersonales son eternas, pero muy difíciles de adquirir y eso las hace muy codiciadas en las organizaciones

De forma equivocada, muchas personas que optan a un puesto de empleo piensan que las habilidades técnicas son las más importantes y reducen sus posibilidades de éxito en un proceso de selección. En los últimos años, las empresas tienen en cuenta las habilidades blandas debido a la creciente tendencia al trabajo interdisciplinario y sinérgico entre áreas. Un individuo que tiene desarrolladas sus habilidades duras al máximo, pero que no es capaz de integrarse, comunicarse adecuadamente con otros, tomar la iniciativa, de ser líder y asertivo y de involucrarse dentro de un núcleo o sociedad, difícilmente alcanzará el éxito en sus propósitos.

Algunas posiciones, por supuesto, requieren con mayor vigor la presencia de las soft skills, como por ejemplo las comerciales o todas aquellas que estén caracterizadas por el contacto personal. En contraposición, están aquellas donde el contacto personal es mínimo, como sucede con los desarrolladores de tecnología, y en las que el cumplimiento de los objetivos está sujeto a habilidades duras.

Aunque para las personas con perfiles muy técnicos las habilidades blandas sean insignificantes, equiparables a ser simpático o tener tema de conversación en una fiesta, contar con ellas es vital a medida que se avanza en la carrera.

¿Qué puede hacer, entonces, un brillante ingeniero que carece de la habilidad para comunicar o motivar a su gente? ¿Resignarse a no crecer profesionalmente?

La respuesta no es tan tajante y, como todas las cuestiones complejas, entra en una zona de grises. Todos los hombres son seres sociales y, de una u otra forma, interactúan con otros en la empresa. Sin embargo, es preciso replantearse si la manera como se interactúa actualmente contribuye al buen desempeño profesional, y a alcanzar los objetivos que exige el negocio.

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¿Es posible aprender habilidades blandas?

Eugenia Lescá, gerenta de People & Change en PwC Argentina, cree que estas competencias se pueden entrenar, pero reconoce que, al ser parte tan inherente a la personalidad, es crucial tener interés, predisposición, constancia y tomar conciencia de que hace falta desarrollarlas con práctica diaria.

Lo que fomenta este aprendizaje aún más complejo es que no sólo hay que aprender nuevos comportamientos, sino desaprender hábitos íntimamente arraigados.

Entrenar las hablidades blandas requiere, además, una postura reflexiva, algo bastante complejo de poner en práctica en medio de la vorágine laboral cotidiana. En ese sentido, es preciso implementar la difícil tarea de prestar atención a cómo se interactúa con los demás en cada situación que se presenta.

Pasar de la teoría a la práctica es lo que más esfuerzo cuesta en el ámbito de las habilidades Soft, llamadas blandas por su capacidad de adaptación, porque no obedecen a una regla fija y porque son evolutivas, mejorables, moldeables, modelables… Cuando emparejamos nuestras habilidades hard con las soft, abrimos el abanico de nuestras posibilidades de interacción e interrelación… y ese pasar de la teoría a la práctica requiere de un espacio o entorno en el que el aprendizaje y el compartir conocimientos y experiencias puedan darse entre pares y en confianza.

 Fuentes

La revolución de las habilidades blandas – 26.01.2014 – LA NACION  

Soft skills: habilidades blandas en las organizaciones | Ignasi Alcalde

Competencias blandas: avanzado hacia un aprendizaje informal | Ignasi Alcalde

Las habilidades blandas… ¿De qué se trata? Parte I – Universidad de Talca

 

 

 

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