Con fecha de vencimiento


Si hay algo que todos los consumidores compartimos, es la exigencia de la calidad de los productos, no hay duda de eso. Somos individuos de consumos que anhelamos bienes que satisfagan nuestras necesidades y expectativas, por eso al momento de ejecutar una compra, ponemos el foco sobre todo en la calidad.

¿Qué es la calidad? Podemos definirla como la capacidad que posee un objeto para satisfacer necesidades implícitas o explícitas según un parámetro o un cumplimiento de requisitos de cualidad. El concepto es claramente subjetivo ya que está relacionado con las percepciones de cada individuo, sus preferencias, capacidades, o factores como cultura, gustos, necesidades y otros, que influyen directamente en esta definición.

“Calidad es traducir las necesidades futuras de los usuarios en características medibles, solo así un producto puede ser diseñado y fabricado para dar satisfacción a un precio que el cliente pagará” W. Edwards Deming

Una frase muy casual entre consumidores es la siguiente: “Te recomiendo eso, ¡me salió buenísimo!” Detrás de la unión de esas palabras, se esconde el concepto al que todos, o la gran mayoría, le ponemos peso al hablar de calidad: la durabilidad del producto. Entendemos por durabilidad al tiempo de utilidad de los bienes, ese al que normalmente le exigimos el máximo de su plazo, y por el cual luego decimos cosas como: ¡Te lo recomiendo! Es por eso, que la mayoría relaciona la durabilidad del producto con su calidad, ya que su funcionamiento es parte de la experiencia del consumidor, y éste desea aprovecharla en su máximo exponente. De hecho, la durabilidad del producto, determina luego nuestras elecciones de componentes, cualidades, modelos, etc, pero, sobre todo: Marca

 Pero, ¿Te defraudaste como consumidor al notar que, al tiempo, tu dispositivo o electrodoméstico ya no funcionaba? Esta es la realidad, a la que tenemos que arrimarnos y que, comienza en los centros de producción. No podemos hablar ya en términos de “calidad”, sino que nos adentramos en la “obsolescencia programada”.  A este concepto lo definimos como el intento por parte del fabricante de un bien, de reducir el ciclo de vida de un producto para que el consumidor se vea obligado a adquirir otro similar. Pero dentro de estas estrategias por parte de las empresas, existe un tipo de obsolescencia denominada “de calidad” y esta aparece cuando comienzan a fallar los productos a los pocos meses de haberlo comprado por un mal funcionamiento programado. Esto quiere decir, que desde su fabricación el producto está diseñado para que se averíe en una fecha específica, comúnmente coincidiendo con la fecha final de la garantía del producto, obligando al consumidor a adquirir otro producto.

Es importante comprender que nuestros bienes tienen asertivamente fecha de vencimiento, dada su programación de durabilidad. Por lo que, se debe establecer un parámetro distinto si nos referimos a “calidad” y no englobarlo en la durabilidad, ya que la dinámica productiva tiene muy en claro cuándo desea que sus productos se apaguen. Eso sí, hay justificación clara al respecto, y tiene que ver con la rueda de consumo. Si los productos fueran eternos, no habría reposición, por ende, menos ventas, menos producción, menos ganancias… menos desechos también, pero eso podría abordarse en otra oportunidad.

Sólo para ampliar un poco mejor todo lo que conlleva la Obsolescencia de los productos, y con el fin de arrimarnos a entender estrategias no solo de producción, sino de marketing, detallo los tipos de obsolescencia programada según Vance Packard[1]

  • Obsolescencia de función :Se da cuando un producto sustituye a otro por su funcionalidad superior.
  • Obsolescencia de calidad: Se da cuando el producto se vuelve obsoleto por un mal funcionamiento programado.
  • Obsolescencia de deseo: Ocurre cuando el producto, aun siendo completamente funcional y no habiendo sustituto mejor, deja de ser deseado por cuestiones de moda o estilo, y se le asignan valores peyorativos que disminuyen su deseo de compra y animan a su sustitución.

Entonces, la perpetuidad en los productos no existe, y no es cuestión de calidad. El sistema productivo obliga a la reposición, y la modernidad al consumo. Más adhiero, también al consumismo.


[1] The Waste Makers

Fuentes consultadas: https://www.ecointeligencia.com/2012/11/la-obsolescencia-programada-y-las-bombillas/

2 Respuestas a “Con fecha de vencimiento

  1. Hola Dali!! muy interesante como abordaste el tema, la verdad que en un mundo tan cambiante es muy complicado gestionar en términos de satisfacción del cliente ya que cada vez las exigencias se vuelven más importantes y difíciles de medir, igualmente creo que la calidad es un concepto que no debe pasar de moda!

  2. Dalila!
    Me pareció súper interesante tu abordaje sobre el tema. Creo que como consumidores es importante estar al tanto de estas cuestiones para tener más conocimiento a la hora de realizar nuestras decisiones de compra. Y, por otro lado, cómo futuros administradores de empresas, las cuestiones tratadas en tu post seguramente serán moneda corriente en el desarrollo de nuestra profesión, y es imprescindible tener conocimiento sobre ella.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s