La manzana de la discordia


Cuenta la leyenda, que cuando Peleo y Tetis se casaron, enviaron invitaciones a la fiesta para todos los dioses. como no querían tener problemas en un día tan especial, decidieron que lo mejor sería no invitar a Eris, conocida como La Discordia.
Eris se enojó tanto que se apareció en el banquete de bodas de todos modos. Furiosa se dirigió a la mesa donde se encontraban las diosas más hermosas: Hera, Atenea y Afrodita y arrojó una enorme manzana con una inscripción tallada que decía: “Para la más Hermosa”.
Hera dijo: Debe ser para mí. Pero al instante, Atenea y Afrodita también reclamaron la manzana y pusieron a Zeus como árbitro.
Zeus, no quería tomar parte por ninguna de las diosas ya que sabía que por lo menos dos de ellas terminarían haciendo reclamos por su intervención o lo que es peor, enemistadas con él y decidió sacarse el problema de encima.
No se le ocurrió nada mejor que enviar a las tres diosas ante el joven y hermoso Paris para que decidiera él.
Una a una las diosas fueron desfilando ante él cubriéndolo de promesas.
-Prometo darte poder y riquezas si me eliges- Dijo Hera.
Atenea le prometió: -Si dices que yo soy la más bella, te otorgaré gloria en las guerras y fama por doquier-.
Pero, la sensual Afrodita, que era muy astuta, le ofreció la mujer más hermosa por esposa y esto lo convenció definitivamente.
Afrodita obtuvo la manzana de oro y de allí en más Hera y Atenea se convirtieron en sus peores enemigas.
Afrodita, fiel a su promesa le ayudó a Paris a conseguir el amor de Helena, que se convertiría en el motivo de la famosa guerra de Troya.

El conflicto es una situación en la cual dos o más personas con intereses diferentes entran en confrontación, oposición o emprenden acciones mutuamente antagonistas. Todo esto con el objetivo de dañar, menoscabar o eliminar a la parte rival. Por su condición a veces extrema o por lo menos confrontacional en relación a objetivos considerados de importancia o incluso de urgencia como por ejemplo pueden ser valoresestatuspoderrecursos escasos, etc., el conflicto genera problemas, tanto a los directamente envueltos, como a terceros(1).

Los que estudiamos administración de empresas debemos ser expertos en resolución de conflictos, pero sin embargo no contamos con herramientas para este fin y eso es un gran error en la cursada de la carrera. Los conflictos se presentan a cada rato en la vida y por lo tanto en las organizaciones en las que trabajamos, y atendemos tales disputas de forma experimental, sin un método, solo con improvisaciones que creemos correctas y la experiencia o el tiempo transcurrido sentencia sobre nuestras decisiones.

El empirismo no alcanza, debemos contar con conocimientos para solucionar problemas de la mejor manera, es parte de la eficiencia y eficacia de una empresa, un conflicto puede convertir una situación rutinaria en un gran problema. La vida real nos arrima enfrentamientos sindicales, choques de intereses entre sectores de un ente, irregularidades en el funcionamiento interno, colisiones con el contexto e infinidad de situaciones problemáticas.

La administración de empresas dejó de ser solo la aplicación de modelos matemáticos, cálculos de rentabilidad, FODA, Canvas, flujo de fondos, Pareto, histogramas y demás herramientas de análisis. Estos son modelos simplificados de paradigmas complejos y la mayor complejidad deviene del ser humano. El licenciado en administración de empresas, no puede responder a las distintas situaciones con efugios, debe exhibir coherencia en las discusiones y en las protestas, debe tener pericia y expertiz.

Si queremos de una vez por todas generar empresas competitivas, debemos trabajar sobre la solución de conflictos, porque por más que mejoremos el ambiente laboral, el conflicto es inherente a la condición humana y siempre se presentará, tan inobjetable como se presenta el sol en un día despejado y como también lo hace en un día nublado.

Thomas y Killman(2), nos hablan de cinco estilos predominantes de resolución conflictos, los cuales se caracterizan por dos variables, mejor dicho por el grado de involucramiento de dos variables, o sea el grado de cooperación y el grado de asertividad, la primera variable habla de que si estoy colaborando con la otra persona y entendiendo su postura antagónica a la mía y la segunda variable habla de si estoy siendo directo en mis pensamientos y necesidades, minimizando o descartando los de mi contendiente.

Los cinco estilos desarrollados por el autor mencionado en el párrafo anterior son: competitivo, colaborador, flexible, evasivo y complaciente.

El estilo competitivo se caracteriza por ser muy asertivo y poco cooperativo. Claramente en esta práctica se busca satisfacer sus deseos incluso en desmedro del otro.

El estilo colaborador se caracteriza por ser muy asertivo y cooperativo. Esta práctica busca satisfacer sus deseos y los de los demás, con lo cual, las personas que poseen este perfil son muy útiles trabajando en equipo porque buscan soluciones creativas y en conjunto, ya que aúnan varios puntos de vista.

El estilo flexible se caracteriza por ser asertivo y cooperativo, pero a medias, es decir se busca complacer medianamente a todos de forma rápida y aceptable. En esta práctica se busca establecer acuerdos temporales sobre temas complejos en el que todos los compañeros seden un poco para establecer un pacto.

El estilo evasivo se caracteriza por ser poco asertivo y poco cooperativo. Esta práctica se caracteriza por evitar encontrar una solución para todos, se pospone la resolución de un conflicto, se busca recabar más información aun hasta lo evidente. Las frases más usada por las personas de este estilo son “me da lo mismo” o “este no es mi problema”.

El estilo complaciente se caracteriza por ser poco asertivo y muy cooperativo. En esta práctica la persona busca satisfacer a los demás aun en detrimento de sus necesidades, con eso busca mostrar generosidad o cuidar las relaciones a futuro.

La resolución de un conflicto exige que conozcamos a todas las partes en discordia, que no estemos contaminados con esa situación y que seamos certeros y demos celeridad en la decisión, es una responsabilidad enorme dejar cerrado el tema, pero hay que ser justos e imparciales para continuar con las actividades sin sutilezas ni remordimientos, está muy clara la dificultad, pero el mundo de los negocios no espera a nadie y los proyectos hay que cumplirlos o nos quedaremos soñando con épocas de menor complejidad, colegas es el momento de ser serios y capacitarse lo mejor posible.

Bibliografía

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