Dédalo


Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, fue de uno de los primeros literatos que se ocupó de escribir sobre la física cuántica, analizando que pasaría si una persona tomaba una decisión diferente de la que ya había tomado, ¿qué cosas cambiarían?, luego el mundo vio aparecer centenares de escritos, investigaciones, películas, papers, etc. Esa trama de tiempos que se aproximan, que se bifurcan, que se cortan o que profanamente se ignoran, abarca todas las posibilidades.

El jardín de los senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts’ui Pên(1). A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos.

Acuden a mi mente varios pensamientos y mis dedos corren detrás de una improvisación que me llega como una musa, como un arrebato. Asaltan mi sentido imágenes que nada tienen que ver con este tema, y que mucho explican este tema, de un modo intrincado resuelven como en la letra de un tango o en las potentes melodías de Astor Piazzola, el bien y el mal, lo adversario, lo abstracto y lo indocto.

El tiempo se bifurca perpetuamente hacia innumerables futuros.
Jorge Luis Borges

Recuerdo algunos pensamientos de Arthur Schopenhauer, sobre la voluntad, el sufrimiento y el hastío, mientras en mi equipo suena el tema “Lejos de casa”, de la banda A.N.I.M.A.L y todo ese caos de melodías y conceptos tienen algún sentido para mí.

Las corporaciones necesitan muchas cosas, como por ejemplo exacerbar el consumo, entonces promueven nuevas necesidades, nuevos deseos y aspiraciones en los países que llamamos desarrollados y suman estos nuevos conceptos en países en vías de desarrollo, que llamamos emergentes o periféricos.

Carencia y felicidad, el hombre alcanza el objeto que desea y es feliz o dicho de otra forma, está satisfecho, luego se cansa, se hastía de él y vuelve a ser infeliz, experimenta la insatisfacción y necesita volver a sentirse bien, por lo que el mundo es un sufrimiento constante y la voluntad de sobrevivir en esta amargura es alcanzar, escapando a la bestia que se alimenta de la energía de nuestra existencia, buscamos esos momentos especiales.

Veo una equivalencia antagónica y antojadiza quizás, entre la voluntad descrita por Schopenhauer y el mercado mundial. Para salir de ese estado permanente de infelicidad, éste autor propone el arte, el ascetismo, la ética y la razón, como forma de escapar o abstraerse. Ese lugar donde se encuentra la oferta y la demanda de productos y servicios propone consumo o expulsión.

América y África, continentes salvajes y apetitosos para devorar. Las reglas de juego las crearon los imperios, que necesitaron colonias dominadas por la dependencia de mercancías y la tecnología, luego por el mercado y por las guerras. Cuesta encontrar libre albedrío o libertad en esos sitios. Entonces los otrora imperios, hoy países capitalistas necesitan sus corporaciones haciendo girar la maquinaria del consumo, transnacionalizando estilos de vida, produciendo choques de cultura, creando los no-lugares(2), donde la vedette es el consumo. Donde se encuentra circulando el chico que se fue del barrio padre, que una vez lo vio crecer y anhela volver a caminar sus calles aunque sea una vez más. Intercambio de materias primas por productos elaborados a tutiplén en América, venta de armas a granel en África y Oriente medio, las soluciones de Schopenhauer se ven distantes, y pienso indefectiblemente en el concepto de panóptico (3), de la sociedad de control que tan detalladamente explicó Michel Foucault. Y detrás de todo está el poder, y las armas exigen guerras y las guerras exigen armas, como las corporaciones necesitan países estables y los países estables necesitan a las corporaciones

Hasta los años sesenta, las empresas argentinas estuvieron aisladas y protegidas, la canción que sigo escuchando me regala una imagen poderosa y acertada para explicar mi punto, una parte del estribillo dice: “de un buey que triste lame dolor”. Un buey, ese macho bovino que es usado para tareas pesadas, entre otras, de tracción, arado y empuje. Uno de los últimos animales descubiertos en estado salvaje es el Saola, un buey asiático que vive en las montañas Annamitas, frontera de Laos y Vietnam, por ser nativo de un lugar atravesado de laderas empinadas, precipicios y cerros, casi no tenía predadores, cuando el hombre descubrió esta especie, todo cambio, ahora está casi extinta, a poco de descubrirla muchos ejemplares murieron, igual que les pasó a las empresas de Argentina cuando se produjo la primera apertura al mundo, estaban tan protegidas que nunca se preocuparon por mejorar y fueron víctimas de compañías foráneas, mejor preparadas para competir.  

Ingenuidad, inexperiencia, idealismo, necesidad, malicia, miles de posibilidades de crecer y ser grandes, miles de decisiones tomadas nos llevaron hasta el lugar que estamos, si ni siquiera tenemos un rumbo, no sabemos dónde estamos, el laberinto se transita sin saber dónde queremos ir, giramos a la derecha, luego a la izquierda, luego volvemos a pasar por el mismo lugar por donde vinimos y el mundo avanza por esa misma maraña de posibilidades, pero va hacia una parte, una zona de confort, nos observa y nosotros irrumpimos hacia la incertidumbre, hacia ningún lado armados de soberbia e ignorancia.

Se presentan las complejidades y errores de paradigmas pasados, perdón, no sé si llamarlos errores o simplemente distintas concepciones, porque las organizaciones son entes pasibles a modificaciones, pero en realidad las entidades son lo que fueron, lo que son y lo que serán, porque si bien ellas son concepciones abstractas, poseen estructura y personas que la componen, por lo que al poder nombrarlas las transformamos en sujetos, algo al que nos referimos, la misma cosa que transita el tiempo, pero a la vez el paso del tiempo en nuestra realidad lo notamos como un suceso lineal e imparable, con lo cual, solo podemos transitar el ahora, recordar lo que pasó y pensar en lo que vendrá, cogito ergo sum(4) , pienso por eso soy y si somos existimos, por lo tanto el ente organizacional al que pertenezco, lo haya creado yo o no, está en permanente cambio, pero a la vez es el mismo, como dijo Heráclito, filósofo griego “En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos”(5) .

Los seres humanos construimos un sentido para poder explicar las cosas que estamos viendo da sein(6), somos ahora, formamos parte de este tiempo y espacio, hay una situacionalidad, podemos definir lo que estamos capacitados para definir, eso aplica al conocimiento alcanzado y las explicaciones de los fenómenos y las soluciones a los problemas que estamos capacitados para resolver, por ejemplo la luna fue la diosa Sin, que se paseaba de noche por los lechos de los ríos Tigris y Éufrates de la Mesopotamia asiática, los pobladores de Sumeria la cual se estima que fue la primera ciudad populosa de la antigüedad, hablaban con la luna, le rezaban. En Egipto fue Isis en una de sus representaciones, y los egipcios la adoraban en templos y pedían por sus cosechas y por protección de la noche oscura y peligrosa, fue la musa inspiradora de todos los poetas que conozco que vivieron en todos los tiempos y es el satélite natural de la tierra, la luna es, por lo tanto en cada época tuvo un rol distinto y en el futuro tal vez sea el lugar donde viva un pariente mío, para la construcción de un sentido epocalmente situado, la luna es todas esas cosas.

Las empresas están inmersas en el mundo, y las personas que estamos en este planeta, tenemos distintas interpretaciones de él, nosotros somos parte del mundo, de un existenciario, forma en que interpretamos el conjunto de cosas que nos rodean, ¿Cómo no va a ser compleja una empresa? si las personas que la componen son complejas y distintas entre sí y el resto de los sistemas fueron creados por personas, las mismas u otras, o las mismas y otras, con lo cual también son complejos. Tal vez necesitemos una gran brújula que nos permita transitar la creación de Dédalo, sin encontrarnos cara a cara con el minotauro y perecer, porque a su vez Dédalo es sinónimo de laberinto y confusión, creador y creación, un círculo infinito, un dilema que no sabemos desentrañar, ¿quien empezó a desviarnos del camino?, ¿el propio camino o nosotros?, ¿los argentinos o los extranjeros?.

Bibliografía.

(1). Ts’ui Pên es el bisabuelo del protagonista, Yu Tsun, El jardín de los senderos que se bifurcan. Jorge Luis Borges.

(2) non-places. Marc Augé

(3) Vigilar y castigar. Michel Foucault

(4). Meditaciones Metafísicas. René Descartes.

(5). Fragmento de un texto de Heráclito, 540 a.Cº

(6). El ser y el tiempo. Martín Heidegger

Anuncios

Una respuesta a “Dédalo

  1. Grandes analogías Migue, y mucha profundidad. No hay duda que vivimos en mudo complejo, y sobre todo cuando hablamos de organizaciones, debemos tener un análisis mas holístico y dinámico de la realidad. El orden y el desorden se entremezclan, y lo importante es comprender la articulación de este tipo de dialógicas. Como dice Edgar Morín: “Nuestro mundo organizado es un archipiélago de sistemas en el océano del desorden”.
    En la disyuntiva con la que finalizas, reafirmo que los países imperialistas con su poderío, continúan dominando los movimientos del mundo, pero los países emergentes, pueden tomar cartas en el asunto respecto a sus decisiones y crear nuevos caminos aprendiendo de los fracasos el pasado, a lo cual le podemos sumar el tema de J.M. Serrat, “Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s