Es tiempo de un nuevo Carnaval


Antes de empezar quiero agradecer enormemente a la Comparsa Ara Yevi, que me ha permitido utilizar videos Institucionales para llevar a cabo mi último final de la Licenciatura de Administración de Empresas y poder realizar un paralelismo entre los principales conceptos vistos en la carrera con el Carnaval de Gualeguaychú. Principalmente gracias Anita Zwenger y Leandro Rosviar. Agradezco también a Belen Grecco y Titi Pauletti por dejarme mostrar y usar sus creaciones, canciones y palabras. Y especialmente a Sebastian Galliano por la edición increíble de este video y su ayuda incondicional.

Hoy quiero contarles acerca de mi gran pasión que durante estos años transitando la Universidad he pensado que nada tendría que ver con mi espacio de formación profesional y hoy, concluyendo esta carrera, entiendo que nada de lo que fui emprendiendo estos años está del todo separado de lo que aprendí en mi querida Universidad, sino más bien encuentro un sinnúmero de relaciones que hacen que lo aprendido hasta aquí trascienda el espacio formal de educación.

En estos años a fin de cada segundo cuatrimestre comienzo un nuevo camino por recorrer, un camino que empieza a un poquito más de 200 kilómetros de donde nos encontramos y termina en una pasarela de 500 metros de longitud, donde durante 10 noches de verano ansiamos cumplir un objetivo final: Obtener el campeonato.

Hoy los invito a usar su imaginación para trasladarlos a ese mundo del que les hablo y en él hacer un recorrido de los principales conceptos vistos en la carrera de Administración de Empresas. Hoy les vengo a contar de mi pasión, del espectáculo a cielo abierto mas importante del País. Los invito a realizar un recorrido por el  Carnaval de Gualeguaychú.

Para esta gran Ciudad como otras tantas, este espectáculo forma parte de su identidad cultural. Valores, creencias, tradiciones se fusionan dentro de un grupo social dándole a los individuos que participan en el carnaval un sentimiento de pertenencia .

Si bien este camino del que les hablo inicia formalmente todos los meses de enero de cada año, mucho tiempo antes cada Comparsa comienza un gran trabajo para preparar lo que se verá durante 10 noches consecutivas en el Cosmódromo de Gualeguaychú.

Cada comparsa cuenta con un orden institucional establecido. Y es el Director el encargado de  realizar los diseños de trajes, carrozas, elegir los integrantes, conducir el trabajo de costureras, escultores, artistas, coreógrafos y músicos. Y son todos ellos, quienes se encargan a la vez de organizar y motivar a los integrantes para que la puesta en escena sea superadora noche a noche. Hay una visión definida en la apertura del Carnaval donde sin dudas ganar el campeonato es el resultado más grande que siempre se espera concretar.

Mi comparsa se llama Ara Yevi y significa “Tiempo de diversión” en idioma Guaraní. Cada comparsa representa a un club de la Ciudad de Gualeguaychú, la mía pertenece al Club Tiro Federal.

Pero antes llevarte por esas cinco cuadras que recorremos noche a noche, te cuento que no es fácil llegar a esa instancia. Que hay un contexto complejo que rodea a cada Club y a cada integrante, donde la competencia y la sed de victoria se apropian de cada previa al show. Cada comparsa está integrada por cientos de individuos que pensamos y sentimos diferente y el sentido de pertenencia y el deseo de ganar hacen que en esas relaciones humanas surjan conflictos, el típico y conocido folclore carnavalero que marca el clima de relaciones que existe entre los integrantes de una misma comparsa y entre estos y sus rivales. Situaciones donde el antagonismo y la disonancia toman poder.

Al comienzo de cada edición del carnaval, cada comparsa presenta el argumento que va a abordar. Como grupo nos enfrentamos a una nueva temática por defender y una historia distinta por contar y como todo cambio nos genera una situación de amenaza que nos inhibe. Las ganas de triunfar y superarnos frente a nuestra competencia pero con el miedo de enfrentar algo nuevo muchas veces hace que aparezcan las rutinas defensivas, a través de acciones que realizamos de manera inconsciente para protegernos de aquello que consideramos amenazante.

Es aquí donde la comunicación juega un rol fundamental. Es indispensable que cada integrante sepa cómo desde su rol, previamente establecido, aporta al resultado final. Es importante tener una visión compartida y no perderla de vista.

Ahora si… que se abra la pasarela…

Empieza a correr el tiempo, nos formamos para salir. Detrás del punto de partida encargados de puesta en escena, espaldares, tocados, corren dando instrucciones para que nada falle en esos 80 minutos que dura cada pasada. La mejora continua es indispensable para marcar la diferencia cada noche. Y como todo camino tiene sus dificultades, nos enfrentamos a todo tipo de emociones y sensaciones. Arrancamos con mucha alegría y la adrenalina a flor de piel, cada inicio es diferente nunca es igual. El recorrido cuenta con la presencia de tribunales de jurados que, cómo en un examen, se encargan de evaluar nuestro rendimiento y desempeño no solo como integrantes sino, puesta en escena, vestuario, carrozas y música. Tenemos tres instancias formales para juntar la mayor cantidad de puntos. Pero existe también otro jurado y quizás sea el más importante: el público. Hay que lograr persuadirlo, captar su atención en todo momento y contagiarlo de diversión y felicidad. De alguna forma, venderles el show y conquistarlos.

Durante el recorrido entramos en zonas donde el traje pesa sobre nuestras espaldas, donde el cansancio toma fuerza, momentos en que como la vida diaria, sentimos que es difícil seguir pero no nos permitimos bajar los brazos y continuamos con más o menos fuerzas sin perder de vista el objetivo.

El compromiso de cada integrante es muy importante. Todos aportan sus conocimientos y experiencia. Algunos cuentan con más trayectoria, otros funcionan como líder de cada escuadra, o simplemente están quienes inician en esta aventura. Pero cada uno de nosotros formamos parte de un eslabón de la cadena, con nuestras fortalezas y debilidades topándonos con muchas oportunidades pero también con amenazas. Como ya sabemos el todo es mayor que la suma de las partes y si logramos un buen trabajo en equipo y funcionar como un bloque ante el espectador lograremos que el resultado se potencie.

Y así vamos bailando y contando la historia que nos toque contar, interpretando un personaje o simplemente formando parte de fabulas y leyendas, entonando estribillos pegadizos, recitando versos, pero siempre contando algo, siempre dejando un mensaje. No es posible no comunicarnos con nuestro público y entre nosotros mismos. El integrante dice con su baile, transmite con su sonrisa y el espectador siempre se llevará algo de ese mensaje que brindamos, de aquella historia que contamos mientras suenan los tambores.

El camino va llegando a su fin, la nostalgia invade mi cuerpo. Aparecen unas ganas incontrolables de volver a caminarlo de principio a fin, aun siendo consciente del esfuerzo que significó atravesarlo y de las ganas de terminarlo que sentía en esos momentos donde ya no quedaban fuerzas. Se oyen los últimos repiques y voy dando los últimos pasos de lo que parecía no terminar. Siento que todo alrededor se anula y me conecto conmigo misma y empiezo a hacer un balance de lo que fue esta hermosa travesía.

Ahora entiendo que todo lo que viví en este camino me dejo un gran aprendizaje, que soy parte de él con la responsabilidad y confianza para actuar como protagonista de esta historia que va culminando: Mi historia. Intento abstraerme y me miro desde afuera y puedo identificarme como agente proactivo de ese recorrido donde, más allá de seguir reglas siempre tuve y tengo un espacio de libertad para elegir que acción tomar de acuerdo a mis valores.

Siento una mezcla de emociones, es el final de un gran trayecto pero sé no termina ahí. Que detrás de esa gran puerta se va a abrir un nuevo camino. Pero antes de seguir quiero agradecerles a todos los que me acompañaron en este circuito, a mis compañeros que fueron un gran regalo, con los que compartí horas y noches de dedicación, esfuerzo y también muchas risas, a esos “jurados” que no solo me han evaluado sino que en esta última parte, la que más costó, me han acompañado y contenido desde su lugar y principalmente a mi familia, que nunca dudaron en acompañarme en ese gran sueño que ansiaba con fuerzas concretar: ganar MI campeonato!!

Ahora sí, estoy lista para acelerar mi paso y caminar firme hacia esas “puertas” que no se cierran: porque volveré… por eso hoy te digo: hasta un próximo Carnaval mi querida UNTREF!!!

Luciana Varela

“Termino el Carnaval amigos, el tiempo se acelera, el Rey momo duerme pero seguramente está soñando con lo que vendrá. Un nuevo sueño se acerca al ritmo de los tambores, aceleremos el paso, es tiempo de un nuevo carnaval” Belén Grecco

Una respuesta a “Es tiempo de un nuevo Carnaval

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s