10 lecciones del día en que decidí emprender


En este post quiero contarles desde mi experiencia personal qué sucede cuando nos decidimos a emprender.

Hay muchísimos casos de éxito en escritos. Este es un caso real que cuenta la otra cara de la moneda.

Mi pasión es viajar y cada vez que lo hago vuelvo con un empowerment particular.

Esto mismo quise replicarlo en viajes para mujeres.

En algún momento comencé a seguir personas que se dedican a brindar experiencias de este estilo por todo el país y el mundo. Investigué, indagué, leí y hasta hice de “Mystery Shopper” para inspirarme aún más. Todas hablan de un “momento de revelación”, un camino del héroe llevado adelante en donde “la noche oscura”les permitió salir y comenzar un negocio exitoso.

Yo creí fuertemente que lo podía lograr.

Así fue como comencé con algo modesto: un día de Spa.

Hice una página de Facebook y pagué la publicidad que me ofrecían para llegar a mi público objetivo.

Primer lección que aprendí: la intuición es importante pero ojo con las voces de tu alrededor que no la acompañan. Hasta que llegué al punto que escribí antes pasó mucho tiempo. La gente que me rodeaba me decía que para qué me iba a complicar, que yo ya tenía un trabajo, que “me quede tranquila”, que las mujeres son un público difícil, que por qué no hacía algo más abierto para que venga cualquiera y llegar a más gente, etc, etc.

Hasta que llegué al punto que escribí antes pasó mucho tiempo. La gente que me rodeaba me decía que para qué me iba a complicar, que yo ya tenía un trabajo, que “me quede tranquila”, que las mujeres son un público difícil, que por qué no hacía algo más abierto para que venga cualquiera y llegar a más gente, etc, etc.

En definitiva, si no lo hacía como ellos querían, no estaba correcto.

Yo veía “locas por la aventura”, “chicas en New York”, “amigas x argentina” y distaba mucho de un día de Spa pero quería empezar con algo.

Segunda lección: hay que apuntar alto desde el primer momento. Comenzar con días de spa fue un error.

Me llovieron muchas consultas y se terminó de concretar el cupo el día anterior al viaje. Un estrés enorme!!!.

Antes de eso se lo había ofrecido a amigas, conocidas, familiares, etc y hasta les “reservaba el lugar” creyendo que era obvio que iban a venir y apoyarme.

De las 12 mujeres que vinieron ninguna era mi amiga. Sólo se sumó mi suegra. El resto de las personas ni me conocían, reservaron y confiaron en mí.

Tercera lección: confiá tanto en vos mismo que hasta los que ni te conocen van a tener ganas de seguirte en tu locura.

Cuarta lección: no pienses que la gente de tu alrededor tiene que apoyarte. Mantente firme a pesar que te sientas solo.

El día estuvo espectacular y las mujeres se fueron muy agradecidas. Yo tenía un miedo terrible de no satisfacer sus expectativas. Existieron algunos inconvenientes respecto del confort pero tenía una correlación con el precio que pagaron.

Yo no gané un centavo de esa experiencia. Es más hasta me pagué mi propio voucher.

Quinta lección: no te decidas a emprender sin hacer correctamente los cálculos. Mucho menos cobrar un precio que no te diera ganancia sólo “porque es la primera vez”.

Esta no fue la única experiencia. Lo hice una vez más y sucedió lo mismo con un condimento peor: sólo fuimos cuatro personas.

La fecha no fue la correcta porque moví una fecha ideal por el cumpleaños de una amiga.

Mi amiga no vino al día de Spa finalmente.

Sexta lección: no se deben mezclar los negocios con los sentimientos. De tanto pensar la fecha, elegí una inadecuada por priorizar eventos de otras personas.

Cuando todo era desánimo sucedió lo que me iba a dar la lección más grande de mi vida en este aspecto: me estafaron en un poco más de $700.000.
Con todo esto de hacer viajes en algún punto terminé desviándome de mi objetivo.

Di con una persona que vendía paquetes económicos y de los cuales yo podía venderlos a un precio increíble.

Trabajaba para una chica que trabajaba en un mayorista. Di con ella en búsqueda de lograr los cupos necesarios para un viaje en grupo que quería planear a Mexico y así concretar mi sueños de llevar mujeres a un viaje increíble.

La investigué por todos lados. No era un cuento…la agencia de viajes existía, la gente viajaba a buenos precios, los ámbitos donde se manejaban eran acordes a este tipo de negocios.

Alguien escuchó hablar del caso de Rocío Martinez? Fue famoso por dejar sin Mundial a los chicos del Futsal.

Y si…me metí en la estafa más grande del último tiempo respecto a viajes.

Séptima lección: ir a la fuente. ¿Qué podría haber hecho diferente? Tal vez ir a sentarme con Rocío Martinez directamente…o con el dueño de la agencia…no tendría que haberme respaldado solamente por la gente que viajaba.

Vendí 22 paquetes en un mes. Estaba en mi mejor momento. Los últimos días rechacé ventas por temor a que sucediera lo que sería para mi una tragedia.
Y así fue. Un viernes Rocío Martinez desapareció con todo el dinero que le habíamos pagado. Hoy está presa pero el dinero no lo devolvieron desde la agencia. Se resguardan en que “ellos también fueron estafados”.
Ese fin de semana no pude dormir. El sábado a primera hora me dispuse a ir a ver en persona a todos los que me habían comprado. No tenía un discurso, lo dije como me salió.

Octava lección: hazlo y si tienes miedo hazlo con miedo. Esa frase resonaba en mi cabeza. Entendía que era algo que no podía postergar porque teníamos que actuar rápido. Y por sobre todas las cosas, dar la cara.

Me vi con todos y sinceramente hasta hoy no puedo creer lo bién que recibieron el mensaje. La gente me entendió y hasta me consoló en que sabían que yo no los había estafado.

En una de mis visitas recuerdo que no sólo me entendieron sino que me llevé prestado un electrodoméstico. Mi novio me dijo al salir “Silvana vos sos la única persona que viene a dar una mala noticia y se lleva algo que necesitaba”.

Novena lección: no supongas. La gente te puede sorprender de manera extraordinaria hasta en los peores momentos. Si te mantuviste con una conducta y los valores de siempre nada puede salir mal.
Hoy puedo estar tranquila que todo salió bien. Todas las personas pudieron ingresar su desconocimiento por servicio no prestado.

Mi experiencia en estos casos me permitió seguir cada detalle del proceso.

Hoy lo cuento y tengo un nudo en mi estómago de sólo pensarlo. Mi familia no lo supo de inmediato, preferí mantenerlos lejos y sólo les conté lo necesario para no preocuparlos.

Fue duro. En un principio no querían devolverlos y nos enviaban al comercio a que lo resolvamos con ellos. Sólo quedaba en ese caso defensa del consumidor, una batalla perdida.

En el medio del caos se me ocurrió postear en instagram si alguien trabajaba en Prisma para explicarle la situación y que me ayude con los casos que habían salido desfavorables.

La persona apareció.

Décima lección: pedí asistencia cuando la necesites. Hay gente que está dispuesta a ayudarnos sin pedirnos nada a cambio.

Luego de esto decidí no emprender más. Por lo menos por ahora. Soy una persona felizmente empleada.

Quizás en otro momento me vuelva a decidir intentarlo de nuevo pero ser emprendedor no es fácil.

Sólo vemos lo lindo como independencia y flexibilidad o vacaciones cuando uno quiere pero es importante tener presente “la cocina” antes de los resultados. Nunca trabajé en ningún puesto en relación de dependencia tanto como con este pequeño experimento que hice (y eso que es algo muy pequeño).

Para terminar dejo esta foto a modo de aliento porque a pesar de todo, hay que intentarlo.

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