FÚTBOL Y ORGANIZACIONES


Al leer el título del presente artículo, probablemente el lector se pregunte cuál es la relación que une al futbol con la carrera Administración de Empresas, o más precisamente, qué tipo de lazo une a este deporte con nuestro objeto de estudio, las organizaciones.

Al comenzar el cuatrimestre y el ciclo lectivo del Seminario, los profesores nos dieron determinadas directrices para poder aprobar la materia, entre ellas, deberíamos escribir diez artículos en este blog. Por un lado, cinco de ellos deben basarse  en temas que los alumnos que pasaron por la materia en años anteriores no hayan escrito, o, en su defecto, hayan escrito poco. Por otra parte, tendríamos cierto libre albedrío para redactar los restantes cinco post.

Dentro de esta libertad que los profesores nos brindan, y teniendo esta oportunidad, no podía pasar por esta materia sin escribir algo de mi pasión, el fútbol.

Sin dar más vueltas, me propongo hacer una analogía entre este deporte y las organizaciones, más precisamente, mi objetivo es demostrar cómo determinadas situaciones que suceden  en el contexto del fútbol, se pueden reflejar en el ámbito de las organizaciones.

Si bien en Argentina casi la totalidad de los clubes son gestionados como asociaciones sin fines de lucro, en donde los socios ejercen el poder al momento de elegir a otro socio para que los represente y maneje el destino de la institución, en los últimos años, el mundo del fútbol se ha profesionalizado mucho en la gestión, fijándose en el mundo empresarial. Esto se puede apreciar en el crecimiento que experimentaron algunas áreas de los clubes, principalmente, el departamento de Comercialización y Marketing. Pero en este artículo, como expresé anteriormente, voy a analizar el caso contrario, del fútbol a las organizaciones.

En primer lugar, quiero destacar el concepto denominado “tiqui tiqui” utilizado muchas veces en el mundo del fútbol, y en ocasiones, denostado por algunos personajes de este deporte. Este término se refiere a un estilo de juego asociativo, que apuesta por conseguir el gol a través de múltiples pases entre casi todos los jugadores, se trata de sobreponerse al rival con la posesión de la pelota para conseguir el gol. Pero, ¿cómo las organizaciones pueden aplicar esta estrategia de juego?

Consiste en implicar a todas las áreas en un objetivo compartido. No sólo se trata de llevar a delante nuestra propia tarea, sino también, de facilitar la de los demás. El éxito de este modelo de juego depende del trabajo en equipo, concepto esencial, tanto en el mundo del fútbol como en las organizaciones.

En segundo lugar, quiero mencionar que en el futbol, todos los equipos, en función de su presupuesto, tienen al jugador distinto, a ese “crack” que marca la diferencia y que si no juega un partido indudablemente se siente su ausencia. El técnico tiene que saber sacar provecho de las características de este jugador alrededor del cual se construye muchas veces el equipo. Si lo hace bien, es muy probable que consigan ganar muchos partidos.

En las organizaciones, también nos encontramos con este tipo de trabajadores “estrella”, por ejemplo, en el área de ventas, podemos encontrar al empleado que puede llegar a facturar él solo un gran porcentaje de todo el volumen de ventas de la empresa. En este caso, el objetivo es aprovechar esta facilidad para la venta del empleado y tenerlo el mayor tiempo posible en esta tarea, haciendo que el resto del equipo le facilite el trabajo, para que él solo se preocupe por hacer lo que mejor sabe: vender.

Por último, quiero mencionar la filosofía de los clubes al momento de conformar los planteles. Hay equipos que promueven muchos jugadores de las inferiores del club con el objeto de suplir las vacantes mientras que otros prefieren contratar jugadores de otros equipos. En las organizaciones ocurre lo mismo, es decir, existen aquellas que prefieren ocupar puestos que van quedando libres con promoción interna, de manera que una parte del proceso de adaptación del nuevo empleado se reduce, ya que, si bien el trabajador que es promocionado tendrá que acostumbrarse a su nuevo puesto, éste ya conoce a la empresa, su cultura, sus valores, su funcionamiento interno, es por ello que su adaptación será más sencilla. Mientras que contratar a un empleado “de afuera” implica invertir más tiempo y recursos y conlleva un proceso de adaptación más complejo.

Para concluir este post, quiero resaltar que en el campo de juego, vemos muestras claras de liderazgo, espíritu de superación, comunicación, coordinación, solidaridad, juego en equipo, lealtad y también, a menudo, muestras de cobardía y muchas veces caos.

El valor más importante que aporta el fútbol al mundo de la empresa, como lo mencioné en párrafos anteriores, es el trabajo en equipo. Cada uno de los componentes del equipo, ya sea en un entorno organizacional o en el fútbol, tienen un papel importante a desarrollar. Las individualidades son importantes, algunos marcan la diferencia, pero siempre el esfuerzo debe estar dirigido al objetivo común. Que uno de los miembros del equipo no esté alineado con los demás y con el objetivo puede llevar al fracaso del conjunto.

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