Aún lejos de una “política exterior de estado”: ¿qué pueden hacer las empresas para encaminarla?


Muchos autores de libros de economía hablan de los ciclos económicos que suelen tener los países, y como se comporta la población y los agentes económicos en ante dichos ciclos.

En el comercio exterior sucede lo mismo, y si analizamos en detalle las políticas de comercio exterior en Argentina de los últimos 35 años, podemos verificar que coinciden en muchos casos con la política económica que llevó a cabo el gobierno de turno, y en otros casos más relacionadas a adaptarse al contexto internacional en el que se encontrara.

Cabe aclarar que este análisis se intenta hacer con el mayor grado de objetividad posible, sin tomar posición política, basado en datos y no en opiniones.

Con la vuelta a la Democracia, como forma de gobierno en 1983, se pone en funcionamiento un modo de relación externo que fue sesgado por el gobierno de facto.

Hasta la asunción del radical Raúl Alfonsín como primer presidente constitucional tras la última dictadura, Argentina era un país que se relacionaba con el mundo siguiendo las coordenadas del conflicto Este-Oeste. Las decisiones de Estado, estaban estrictamente vinculadas con el delineamiento de políticas auditadas por Estados Unidos en lo que fue la era de la lucha contra el comunismo.

En un escenario internacional complicado, transitando el comienzo de la Segunda Guerra Fría, Argentina planteó la integración Latinoamericana como carta fundamental. Significó salir de ese “blanco o negro” que tuvo Argentina en materia del comercio exterior, gracias a la diversificación de los socios comerciales externos sin barreras ideológica, ya que en el marco de la Guerra Fría, perteneciendo y definiéndose “occidental”, nuestro país aplicó un pragmatismo en materia de relaciones económicas internacionales (por ejemplo con la venta de cereales a la Unión Soviética incluso durante el denominado Proceso de Reorganización Nacional).

Con el comienzo de los años 90, el mundo visualizaría  un claro cambio de paradigma en el ordenamiento internacional, pasando a un escenario cuya hegemonía indiscutible quedaría en manos de los Estados Unidos de Norteamérica. Argentina tenía un nuevo presidente (Carlos Menem), y el gran cambio que entendió aquella presidencia debía realizar, era fortalecer las relaciones con Estados Unidos. La frase que mejor lo describe es la de Guido Di Tella, Canciller Argentino en Estados Unidos: “La nueva política exterior se basa en la necesidad de terminar con la tradicional hostilidad hacia Washington por problemas irrelevantes que no nos van ni nos vienen para darnos lustre, nosotros queremos un amor carnal con Estados Unidos, nos interesa porque podemos sacar un beneficio”. Más claro no podía ser…

Un detalle importante a tener en cuenta son las consecuencias en las empresas que operaban en comercio exterior durante las presidencias de Menem. Con la Ley de Convertibilidad ($1 = USD1), podemos afirmar que dicha Ley benefició a las empresas importadoras, y perjudicó a las empresas exportadoras. Esto se agravó más aún hacia fines de los 90, ya que la cantidad de divisas no se correspondía con la cantidad de pesos en la economía, y pasamos a convivir con un “tipo de cambio irreal”. Y así fue como las empresas que producían en Argentina y exportaban al exterior comenzaron a perder competitividad. Lo contrario sucedió con las empresas importadoras, que tenían una facilidad muy importante para poder adquirir productos en el exterior. El costo final del producto puesto en Argentina era muy favorable para el empresario, que luego tenía un escenario muy interesante para revender los mismos en el mercado local. Muchas fábricas de capitales nacionales cerraron o fueron adquiridas por empresas multinacionales del exterior.

También, hay que mencionar que esa competitividad para importar y ese tipo de cambio, trajo muchas inversiones durante esa década, principalmente en materia energética.

Durante la presidencia de De la Rúa, no se mostraron grandes cambios en materia de política exterior, respecto a la que se había desarrollado durante las presidencias de Menem. El nuevo gobierno no había abandonado el alineamiento automático ni las relaciones “carnales”, ni tampoco había aplicado el cambio de estrategia: fortalecer al Mercosur para negociar, desde una mayor calidad y capacidad, con Estados Unidos por Área de Libre Comercio de las Américas.

La medida más importante durante su gobierno fue la suba de aranceles para la importación de determinados productos. Si bien también hubo reducción de aranceles para bienes de capital, piezas y partes, se complementaron con un aumento de los aranceles de importación de bienes de consumo final, llevándolos hasta un 35%, que es el máximo que permite la Organización Mundial de Comercio. Lo que provocó enojo de parte del gobierno Brasilero.

Lo que siguió fueron cinco presidentes en 11 días. Lo más destacable de ese período fue el “anuncio” del Presidente Rodriguez Saá, de suspender el pago de la deuda externa. De acuerdo a lo indicado por algunos autores, más que un acto de rebeldía era una declaración de realidad, ya que el país no tenía como afrontar la deuda.

Duhalde como presidente, en sus 2 años de mandato, toma algunas medidas para cambiar el rumbo económico del país en los últimos años: devaluación de la moneda, que dio fin a la Ley de Convertibilidad, la pesificación forzada de los depósitos bancarios en moneda extranjera, y otras medidas sociales para paliar la crisis que estaba viviendo el país. En materia de política exterior, colaboró para evitar el golpe de estado a Hugo Chávez, siendo este el primer acercamiento a Venezuela.

Su plan económico productivista permitió la recuperación, sobre todo a partir del segundo semestre del 2002. Ya en el arranque de 2003 los efectos positivos del cambio de rumbo económico gestionado por Roberto Lavagna estaban haciéndose notar. La actividad económica resurgía gracias a que el peso devaluado estaba favoreciendo el comercio exportador y la producción industrial local en detrimento de las importaciones de bienes.

Durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, el principal objetivo fue apostar a una firme defensa del multilateralismo, ya no tanto seguir esas “relaciones carnales” con Estados Unidos, sino buscar otros socios con los que Argentina podía tener otro papel en materia de comercio exterior. Con una moneda más real, ya desde el fin de la convertibilidad, las exportaciones argentinas se hicieron muy competitivas.

El contexto internacional favoreció estas políticas, ya que los precios de los commodities que son el producto más exportado por Argentina, subieron a niveles históricos y permitieron que las reservas argentinas en moneda extranjera vuelvan a crecer.

Una de las medidas más trascendentales, en mi opinión, fue la decisión de que los exportadores tengan la obligación de ingresar las divisas de sus exportaciones. Eso fue una medida destacada de este gobierno, aunque se volvió muy estricta en los plazos, ya que muchas veces a pesar de tener un dólar más competitivo, hacía que las empresas pierdan ventas al no poder negociar plazos razonables para el pago de las mismas.

Por otro lado, también hay que indicar que hubo muchas medidas que restringieron el libre comercio exterior, en parte para cuidar la industria nacional, y en parte para bloquear la fuga de divisas. Estas políticas no eran muy bien vistas en el plano internacional. Cumplían con el objetivo, pero se volvieron en algunos casos muy restrictivas, y el mundo empezó a ver a la Argentina, como un país con el que era difícil establecer relaciones de comercio exterior.

Probablemente, si estas medidas se hubieran tomado, en conjunto con el MERCOSUR, como lo hizo la Unión Europea, hubiesen tenido mayor respaldo internacional, y hasta podrían haberse sostenido en el tiempo. Ya que justamente las principales quejas sobre las políticas argentinas, fueron de sus socios del MERCOSUR, Uruguay y Brasil.

En lo que va de este gobierno de Mauricio Macri, podemos decir que el principal objetivo en materia de comercio exterior fue volver a reinsertarse en el mundo. El de volver a firmar acuerdos, y que Argentina recupere “el tiempo perdido”, según indicaban fuentes de este gobierno. Buscó acercarse nuevamente a Estados Unidos. Aunque, justo se dio en una etapa donde los principales actores del comercio internacional (en especial Estados Unidos), comienzan con una guerra comercial de cerrar sus fronteras. El propio Estados Unidos le está quitando respaldo a la Organización Mundial de Comercio.

Las medidas del actual gobierno buscaron rápidamente liberalizar y darle dinámica al comercio exterior. Se quitaron muchas medidas que restringían, y a la vez se agilizaron muchos trámites que permitieron que exportar sea más fácil. El tipo de cambio se hizo aún más real, ya que durante la última etapa de Cristina Fernández se había vuelto a administrar.

Aunque, el contexto internacional no ayudó y si bien las exportaciones vienen aumentando, se tomó una medida que a fue quitar la obligación de ingresar divisas. A mi entender un error, ya que lo que Argentina necesita en este momento es el ingreso de dólares genuinos de exportación, y no solamente por préstamos de organismos internacionales.

¿Qué pueden hacer las empresas, para enfrentar TANTOS cambios de política de comercio exterior? Para responder esta pregunta acudí a un Licenciado en Comercio Internacional quien manifestó lo siguiente: “Justamente, ocuparse de ser más competitivos, y no especular con las políticas del gobierno de turno, ni esperar los vaivenes del tipo de cambio. Muchos exportadores dicen que es el momento de exportar gracias al tipo de cambio competitivo que hay actualmente, pero a mi forma de ver se equivocan, ya que en una economía que se mueve a partir de lo que sucede con el dólar, así como aumentan los ingresos por el tipo de cambio, también aumentan los costos. Por eso, la principal estrategia es buscar mercados, tener un producto que se pueda adaptar a cada uno de ellos, y lograr que Argentina se inserte en el mercado Internacional, no por el mensaje que transmiten sus gobernantes, sino por la calidad y la competitividad de sus productos”. Matias Cannataro

 

Fuentes:

http://www.raulalfonsin.com/su-vida/politica-exterior

https://core.ac.uk/download/pdf/95628082.pdf

http://www.revcienciapolitica.com.ar/num1art5.php

http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0102-88392002000100009

http://www.peronismoenverdad.com.ar/web/coyuntura/referentes-actuales/duhalde-eduardo/

Entrevista a Matias Cannataro – Licenciado en Comercio Internacional de la Universidad de La Matanza y Posgrado en Comercio Exterior Agroalimentario en Universidad de Buenos Aires.

 

 

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