LA VIDA COLOR NARANJA: “LO IMPOSIBLE SOLO TARDA UN POCO MÁS”


Siempre se necesita una pasión, diría un personaje de una película famosa Argentina. Una pasión por algo, alguien o algún lugar, que nos quite el sueño, que nos desenfoque de otra actividad y nos robe la mayoría de las veces un cosquilleo en la panza.

Desde que tenía 6 años, entendí que el Basquet era una pasión para mí. Pasaba horas y horas jugando, sin darme cuenta que el sol caía, la luna salía, y yo… yo crecía.

El Basquet me ha dado todo, y con el tiempo comprendí que no solo desde el lado deportivo de recreación. Fue mi soporte en momentos muy duros, desde perdidas familiares y divorcios hasta  desapegos de seres queridos. Y me brindó la posibilidad de conocer gente maravillosa, incluso amigos hasta hoy. No obstante hay algo que rescato por sobre todas las cosas. El Basquet me sacó a la calle y de ella a la vez, enseñándome a pelear por los sueños, a ser disciplinado, perseverante, sacrificado y generoso con el otro y a establecer una relación de hermandad con el fracaso que te empuje a intentarlo de nuevo, una y otra vez.

El tiempo pasó, yo seguía creciendo… de repente analicé lo poco saludable que era tener una sola pasión, por lo cual me propuse disfrutar de otras cosas y a volverme apasionado de lo que hacía. La universidad, viajar, pasar momentos con seres queridos se sumaron al Basquet como mi carta de presentación. Por lo cual en esta exposición me propondré a juntarlas narrando mi historia desde aquel 2011 cuando crucé las puertas de la UNTREF por primera vez.

PRIMER CUARTO: La bola al aire y comienza la aventura. La MOTIVACIÓN está intacta, me siento seguro ante la INCERTIDUMBRE de cómo será el juego. Fiel a mis COMPETENCIAS (aunque hasta ese momento no sabía el significado de esa palabra) y a creencias avanzo y me predispongo a enfocarme en lo que hay que hacer, lo PLANIFICADO en la charla previa, para minimizar los ERRORES y conseguir el OBJETIVO planteado.

Al principio el juego es parejo, no hay ventajas para ninguno, el plan de juego (estudio) funciona. Anoto (apruebo) y aprendo que hay jugadores que te demandan mayor uso de energía que otros. Esos son la clave para que el SISTEMA contrario funcione. Conocer a esos jugadores hace que te conozcas a vos mismo de un modo más profundo, exigiéndote respuestas posibles para contrarrestarlo. Hay materias que te obligan a trabajar duro, día a día para aprobarlas. Como dijo Rafa Nadal en referencia a su modo de trabajo “si yo me permitía un día de ocio, sabía que se convertiría un hábito, y eso era inadmisible.”  Estas materias no te permiten estudiarlas 3 días antes del examen, porque te comen crudo.

El primer cuarto (año) acaba, y como si fuera una pelea de boxeo, el momento de conocer al contrincante y viceversa llega a su fin.

 

SEGUNDO CUARTO: Si hay algo que entendí en este periodo es que el Basquet como la vida misma son un juego de rachas. El segundo cuarto comienza y el panorama no es alentador. Una racha negativa hace que se pierda el CONTROL. El SISTEMA  de juego y el EQUIPO DE TRABAJO empiezan a fallar, las COMUNICACIONES ya no son claras, y todo cae en picada. Es momento de pedir un tiempo muerto para evitar la escapada rival.

PRIMER TIEMPO MUERTO: “La importancia del tiempo muerto, la importancia de viajar” Es un minuto, pero parece una eternidad. Es increíble como a veces el tiempo muerto puede generar un cambio tan brusco en el juego. En mi partido personal, sentía que lo necesitaba, entonces lo pedí. La crisis llega y para cambiar la racha hay que saber parar la pelota e intentar ver las cosas desde otra perspectiva.

3 meses en Europa, solo con mi mochila fueron una buena medicina para poder analizar el ENTORNO y CONTEXTO que me rodeaba. Fue magia pura. Volví con una sensación irrepetible hasta el momento. Sentía que era otra persona, con un PROGRAMA MAESTRO distinto. PLANIFICABA de otra manera mis ACCIONES, más confiado con mayor seguridad. Mi DOMINIO PERSONAL prevalecía ante todo. El segundo cuarto termina en tablas, y con el título intermedio en mano, sabía de la dificultad de lo que venía, pero que todo dependía pura y exclusivamente de mí.

TERCER CUARTO: En el tercer cuarto sentía que todo lo que tocaba era oro. La racha era más que positiva, y con plena confianza y seguridad afrontaba éste lapso del juego. Nada podía salir mal. Pero cuando menos te lo esperas,  el juego (y la vida) te bajan a la realidad.

SEGUNDO MINUTO PEDIDO POR EL RIVAL “Rotura de rodilla y operación”: Momentos de reflexión vuelven a hacerse habituales en el día a día. No poder caminar, necesitar ayuda constante, y otras situaciones te hacen perder la confianza de nuevo.  Te volvés REACTIVO, cualquier situación te molesta, te enojás con todos y no querés que nadie te vea en ese estado. El juego se vuelve cuesta arriba, la carrera se dificulta y todo lo que te queda es asumir la realidad. Desde ese entonces VICTOR FRANKL con su logoterapia se vuelve tu aliado, y la LIBERTAD ULTIMA el estandarte para salir adelante. Hay juegos que se ganan jugando bien, y hay otros que se consiguen con actitud y huevos. El partido y la vida te ponen a prueba constantemente, y todo depende del modo en que te afecten sus ESTRATEGIAS.

Pasa el tiempo, la lesión queda atrás, vuelvo al juego y el tercer cuarto concluye pronosticando un final cerrado.

 

CUARTO CUARTO: El último cuarto (año) comienza. Con más cabeza que piernas, la PROACTIVIDAD se vuelve necesaria para encarar el final. EL periodo transcurre y los nervios crecen. Es sabido que vencerá el más inteligente, y el que sepa LIDERAR la situación y cometa menos errores. No hay FORMALIDAD ni un MANUAL DE PROCEDIMIENTOS para estos momentos, mucho menos PARADIGMAS que nos guíen a actuar de cierta forma.

Ultima pelota (materia) y me encuentro un punto por debajo. Decido vencer mis RUTINAS DEFENSIVAS y arriesgar. No importa lo que suceda, porque me siento confiado en ser el PROTAGONISTA del final, y no la VICTIMA. Logro sacarme la marca de encima y tirar de 3 puntos. Ese tiro que practiqué (estudié) cientos de veces. La pelota viaja con buena dirección por el aire ante la atenta mirada de todos…

¿El resultado? Eso prefiero dejárselo a la suerte. Siempre voy a optar por la PAZ antes que el ÉXITO. Los valores que adquirí en estos años, en este juego, el APRENDIZAJE y CRECIMIENTO PERSONAL, las experiencias vividas, los lazos creados, valen más que si la pelota entra o no.

 

SENTADO EN EL VESTUARIO: Lejos estoy de sentirme un héroe. No he salvado vidas, ni he creado asociaciones de beneficencia. Pero si mi viaje me topo con crisis y caídas, y me reto a ver lo que era capaz de hacer. Si mi viaje me hizo afrontar situaciones y dar batalla, y a resurgir.

Agradezco a todos los que me hicieron  ser el jugador que soy. A los compañeros de equipo que levantaron el partido cuando yo no podía, a los que confiaron y siguen confiando en mí para darme otra vez la última bola, a pesar de mis errores. A los entrenadores que hicieron de este partido un juego de superación constante. Hicieron que  el juego sea el más maravilloso. Y a la vida y el destino que hoy me permite estar acá, parado en la gala de premiación, recibiendo mi medalla de oro en felicidad y orgullo.

 

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