¿Que tanto sabemos del sistema jubilatorio argentino?


Cuando recibí mi primer recibo de sueldo dos cosas vinieron a mi mente que poco que cobre y que son los descuentos que figuran en el recibo. En mi caso figura Obra social, INSSJP 3% y la jubilación.

jubilacion-anticpada

Eso me llevo a preguntarme durante un tiempo como es el sistema jubilatorio, es verdad que guardan mis ahorros como tantas veces escucho en las noticias o en realidad es un sistema que sirve para pagar el sueldo a los actuales jubilados. Antes de responder esta pregunta de manera directa me parece interesante ir viendo los cambios que sufrió el sistema jubilatorio que en sus comienzos eran prestaciones.

Sobre fines del siglo XIX comienza, bajo el sistema de mutualidades, a prestarse asistencia en caso de enfermedad o invalidez (origen del Hospital Español en nuestra ciudad).

En 1904 La creación de las primeras cajas de jubilación de los empleados de la Administración Pública;

En 1905, se sancionó una ley que mientras, por un lado, creaba un fondo de pensiones para los trabajadores ferroviarios (quienes venían sosteniendo un prolongado conflicto), por otro, fijaba que todo trabajador despedido a causa de huelga perdería su derecho a jubilarse y sus aportes. Una política claramente tendiente a desarticular las acciones de lucha de los trabajadores.

En 1921, se amplía el número de Cajas de Jubilaciones y Pensiones, Bancarios y Trabajadores de Empresas y Servicios Públicos. De algún modo, comienza en el Sistema Previsional Argentino lo que dio en llamarse “Capitalización Colectiva” (cualquier similitud con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad o FGS, es pura coincidencia).

En 1930, el sistema se fragmenta por la existencia de múltiples cajas. También comienzan a autorizarse jubilaciones a edades muy tempranas, con bajo nivel de aportes y beneficios muy altos (cualquier similitud con las jubilaciones de privilegio o que superan el haber máximo de 36.000 pesos mensuales, es pura coincidencia). Las cajas de jubilación se rigieron por la lógica de la capitalización.

De 1940 a 1954, se asiste a la expansión de la Seguridad Social de 397.000 afiliados a un total de 2.328.000 en 1949. Este proceso implicó que el derecho a la previsión social dejara de ser un beneficio exclusivo de los estratos ocupacionales más privilegiados y se extendiera a amplias franjas de la clase trabajadora accediendo a la cobertura legal. Pero un año antes, y para atender el déficit de las Cajas, se debió crear un Fondo Estabilizador, con recaudación proveniente de un aumento del impuesto a las ventas.

A mediados de 1954, con la sanción de la Ley 14.370, se produjo un cambio sustancial en la naturaleza del régimen cuando se asumió la lógica de reparto como principio estructurante. Ello implicó que la redistribución de ingresos prime como criterio de determinación del haber jubilatorio, dejando atrás la lógica de capitalización individual. De esta forma, el régimen pasó a basarse en la solidaridad intergeneracional como lógica de financiamiento, donde los trabajadores activos debían sostener a aquellos que se retiraron del mercado de trabajo por vejez, invalidez o a las familias de los trabajadores fallecidos.

En 1958, la ley 14499 determinó que el haber jubilatorio sería el equivalente al 62% móvil de la remuneración mensual. Nuevamente, el haber se calculó independientemente de los aportes necesarios para financiarlo.

A partir de 1960, comienza el período agudo de la crisis. El Estado se endeuda con altas cajas para pagar el gasto corriente, se asiste al retiro prematuro de trabajadores que se jubilan a los 50 años. Entre 1963 y 1966, y ante la enorme cantidad de juicios entablados contra las Cajas que no podían pagar las prestaciones, se estableció por decreto la inembargabilidad de las Cajas Nacionales de Prestación y se determinó una nueva forma de cálculo, pasado el mismo a ser el 70% de los tres mejores años, se estable la edad jubilatoria de 55 a 60 años.

En lo que respecta al financiamiento del sistema, la reforma benefició ampliamente a aquellos sectores ocupacionales que pertenecían a las cajas previsionales que estaban en crisis. Al haberse unificado y centralizado las cajas jubilatorias, aquellas que ya presentaban déficit primario pudieron recuperar el equilibro con el superávit de las cajas más jóvenes, sin necesidad de ajustar el nivel de haberes.

De todas formas, este equilibrio fue sólo de corto plazo, ya que al acelerarse la maduración ocupacional y al incrementarse la cantidad de trabajadores en el sector informal, el sistema previsional volvió a enfrentarse con profundos problemas financieros. Esto último se explica en tanto el sostenimiento financiero del régimen previsional se encontraba atado exclusivamente a las contribuciones salariales, las cuales dependían de las características que presentara el mercado de trabajo formal en cada etapa. La persistente informalidad laboral, ya presente hacia fines de los años sesenta, no sólo determinaba la exclusión de amplias capas de los sectores populares de la cobertura jubilatoria sino que también implicaba un problema en la capacidad de sostenimiento del sistema en el mediano y largo plazo.

De esta forma, el régimen previsional se encontraba limitado por factores de riesgo que, más temprano que tarde, lo llevarían a enfrentar graves problemas financieros que se traducirían en la caída del valor real de las prestaciones, el no cumplimiento de lo dispuesto por la ley y, finalmente, al colapso financiero, sólo postergado temporariamente por la recurrencia cada vez más frecuente a otras fuentes de recursos.

En 1980 se impulso una reforma profundamente regresiva sobre el sistema previsional, que buscó sostener su financiamiento en base a los recursos de las capas medias y bajas. Esta transferencia de recursos se concretó a través de la eliminación, en 1980, de las contribuciones patronales y su reemplazo por recursos públicos recaudados a través de la ampliación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), socializando los costos del sistema previsional (Arza, 2009).

Hacia mediados de los años ochenta, ya con el reestablecimiento de la democracia, se aplicaron algunas medidas tendientes a revertir los problemas financieros y el cariz regresivo del sistema previsional como, por ejemplo, a través del reestablecimiento de las contribuciones patronales. No obstante, el desequilibrio del sistema era tan pronunciado que ya no era posible su autosostenimiento, de modo tal que continuó dependiendo de la transferencia de recursos fiscales para cubrir los déficit del sistema: se transfirió parte de los ingresos del programa de asignaciones familiares y se crearon nuevos impuestos sobre el gas, la electricidad y los servicios telefónicos.

A mediados del año 1994 llega La reforma previsional (Ley 24.241) tomando como referencia explícita al “exitoso” sistema chileno, significó la adopción de un sistema de carácter mixto que, al trastocar la lógica de solidaridad intergeneracional como su único principio constitutivo, incluyó la capitalización individual como un elemento central de la futura jubilación del trabajador.

Se trataba de un régimen de carácter mixto, ya que se combinaban dos sistemas, uno administrado por el Estado y otro por las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) y las Compañías de Seguro de Retiro (CSR), en su mayoría privadas y vinculadas entre sí

En el trascurso de los 14 años en que el sistema previsional mixto se desarrolló en nuestro país, se puso de manifiesto que muchos de los argumentos con los que se justificó la reforma de 1994 poco tuvieron que ver con los resultados reales del sistema. En principio, basta con advertir que, lejos de propulsar el crecimiento económico y el mejoramiento de los haberes de los jubilados, las consecuencias de la reforma fueron marcadamente negativas para los ingresos del Estado y regresivas para la clase trabajadora en su conjunto. No implicó lo mismo para el sector financiero y el capital concentrado local e internacional, que se vieron altamente beneficiados por la proliferación de negocios asegurados a partir del flujo de fondos captados por las AFJP

En la actualidad, luego de dos décadas de reformas previsionales en América Latina, se ha iniciado un proceso de cuestionamiento respecto de las consecuencias que las mismas han implicado. En esta línea, Argentina ha sido el país que más avanzó al respecto al eliminar a fines de 2008, el sistema de capitalización administrado por las AFJP y unificar al conjunto del sistema previsional en el régimen público de reparto. Asimismo, en ese año Chile comenzó a aplicar importantes cambios tendientes a reformar el actual régimen de pensiones. Según un informe de la OIT-Chile, la transformación más importante en este sentido ha sido la conformación de un sistema de pensiones solidarias, promoviendo a la par una nueva institucionalidad, la equidad de género, una mayor cobertura a trabajadores independientes y trabajadores jóvenes, mayor competencia en la “industria previsional” y disciplina fiscal. En ambos países estos cambios han intentado subsanar los crecientes problemas surgidos a partir de los cambios previsionales implementados en las últimas décadas.

Si bien la reestatización del sistema de jubilaciones y pensiones ha sido, sin lugar a dudas, la medida más relevante en términos de política provisional de las últimas décadas, no se puede dejar de mencionar la importancia de la Ley de Movilidad Jubilatoria sancionada en el 2008. La mencionada ley implicó un avance para los trabajadores, ya que la evolución de los ingresos de la población pasiva no dependen ya de la decisión discrecional del Poder Ejecutivo, como había acontecido a lo largo de las últimas décadas. De todas formas, los métodos de actualización de los haberes jubilatorios definidos en la ley han dado lugar a diversos debates.

Conclusión:

Como verán el sistema paso por muchos cambios y siempre el problema es el mismo el déficit que genera el sistema jubilatorio, en estos tiempos el debate vuelve a estar en las noticias,  para que el sistema de reparto solidario funcione razonablemente bien, en principio debe haber 4 aportantes en actividad por cada jubilado; pero hoy hay 6,8 millones de jubilados y pensionados, y 9,4 millones de ocupados registrados en relación de dependencia, entre empleados públicos y privados. Es decir, una relación de 1,4 aportantes por cada jubilado. Como verán en esta relación depende de manera directa  cuánto ganan los cuatro aportantes porque si ganan poco posiblemente se necesiten aumentar la relación a cinco aportantes por cada jubilado.

Bibliografía:

  1. http://uibb.org.ar/la-historia-la-jubilacion-argentina/
  2. http://www.aaps.org.ar/pdf/area_politicassociales/Basualdo.pdf
  3. https://www.infobae.com/opinion/2017/10/17/la-estafa-de-la-jubilacion-estatal-de-reparto/
  4. https://www.ellibrepensador.com/2016/12/19/jubilacion-poco-ver-jubilo/
Anuncios

3 Respuestas a “¿Que tanto sabemos del sistema jubilatorio argentino?

  1. Muy buen post, Ari. Un pantallazo claro y conciso de las distintas modificaciones del sistema de beneficio de jubilados y pensionados. Particularmente nunca había imaginado la gran cantidad de cambios que hubo en aproximadamente 100 años. El texto esta ordenado, y considero apropiado el énfasis y desarrollo que hiciste sobre las AFJP en los 90′ y los conflictos en los que éstas derivaron.
    Es un tema que muy pocos abarcan con profundidad, pero bastante importante a la hora de pensar en nuestro futuro. Al fin y al cabo a todos nos va a llegar el momento de pelear por lo que nos pertenece. Una recompensa merecida después de tantos años de sacrificio.
    Para culminar, considero que no vendría mal una opinión tuya con respecto a las modificaciones que se fueron dando, si fueron para mejor o no, y si tenes alguna crítica con respecto al sistema actualmente. Y por último,¿Qué crees de que debido al avance en la salud, la edad de jubilación se va posponiendo cada vez más?

  2. Reblogueó esto en Blog de Seminario de Integración IIy comentado:

    Ariel, muy interesante tu post, en definitiva de acuerdo a tu conclusión no tenemos garantizado nuestro haber jubilatorio cuando llegue el momento, todo esto sumado a las reformas jubilatorías que quiere impulsar el actual gobierno, creo que tendríamos que pensar en planes alternativos de retiro y/o ahorro, es más, es una tendencia que esta adquiriendo cada vez más peso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s