Más vale encender una vela que maldecir en la oscuridad.


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Más vale encender una vela que maldecir en la oscuridad es una frase que no se sabe muy bien quien la escribió,  pero la utilizamos en distintos aspectos de nuestra vida, también la utiliza Bernardo Kliksberg[i] en su informe  “Escándalos Éticos- La Corrupción”,  en el siguiente post abordaré este tema a partir de lo que plantea Kliksberg  y de lo que hemos estudiado a lo largo de la carrera en cuanto a Corrupción y Ética.

https://www.youtube.com/watch?v=ExCgib7ea4k

Kliksberg arranca su informe definiendo la “Corrupción” como un flagelo fenomenal,  como el egoísmo extremo, exacerbado y  sin calificativos morales posibles,  la corrupción es un ejemplo totalmente destructivo que lleva al cinismo y a la falta de credibilidad. La corrupción significa costos para la economía fenomenales.

Luego continúa el informe desde tres puntos de vista:

Primero, “Siempre que hay un corrupto en el gobierno hay un corrupto en el sector privado”, se refiere a que la corrupción no es un tema de los gobiernos solamente, sino que generalmente la encabezan las grandes corporaciones y da el ejemplo de Siemens  que corrompía los gobiernos a través de coimas con el fin de vender sus productos. Durante el juicio a 11 de los más altos responsables de Siemens, le pregunta el Juez a al responsable de caja chica si no estaban arrepentidos de todos los daños que ocasionaron y éste le respondió,  es que en realidad hemos faltado  al undécimo mandamiento “que no te atrapen”.

Segundo, “el ciudadano cuando piensa en corrupción generalmente piensa en pequeñas corrupciones”, tuve que pagar una “coima” al policía de tránsito para que no me haga una multa, éste tipo de razonamiento tapa las grandes corrupciones. Porque las grandes son las que perjudican a los países a gran escala y no las pequeñas “cometas” de empleados administrativos, las grandes corrupciones tienen que ver por ejemplo con fondos que van a las campañas electorales en forma oculta sin transparentar el financiamiento de las mismas.

En tercer lugar, cuanta mayor desigualdad exista mayor proporción de corrupción habrá,  se dice que a la gente no le importa la corrupción sino que las cosas estén funcionando más o menos, sin embargo esto no es así, la gente está indignadísima se siente impotente. Lo que más influye en los niveles de corrupción es la desigualdad, cuando hay una sociedad desigual, la mayoría no tiene los poderes para controlar, no tienen los medios para canalizar su descontento de poder influir entonces la mayoría está virtualmente impotente.

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En psicosociología de las organizaciones el Lic. Norberto Góngora nos hablaba de la corrupción, y cómo esta desde un tiempo a esta parte, se ha convertido en una problemática habitual, latente y generalizada, sobre la cual casi a diario, aparecen noticias en periódicos locales e internacionales. Asimismo de cómo sus implicancias sociales resultan cada vez mayores pues revisten cuestiones económicas, éticas y morales, así como aspectos vinculados con la justicia, la legitimidad y la credibilidad. Y a partir de esta realidad aproximar la corrupción como un problema socio-organizacional.

En Teorías de la Decisión,  estudiamos las funciones de la conducción, la ética y la importancia de la responsabilidad social corporativa y el compromiso que las empresas asumen frente a la sociedad dentro de la cual operan. “La misma debe ser sostenible y, a la vez,  debe cubrir áreas tales como la  de los  derechos humanos, de la salud, del medio ambiente así como  laborales, sosteniendo la ética y repudiando la corrupción en todas sus manifestaciones”.

En Dirección General abordamos este tema a partir de las tramas perversas, lo “perverso” ubicada en el nivel de los procesos organizativos, una desviación moral que consiste en que los actores consideran sus propios beneficios y no los del conjunto social que comprueba la existencia  de intencionalidad y su correlato de hacer daño. Hablar de corrupción es hablar de una realidad perversa de una calificación que está indicando una existencia de una trama emergente, de un círculo vicioso, de un proceso destructivo o represivo.

Ahora, sí en su generalidad estudiamos sobre estos temas, cómo puede ser aún no se aplican soluciones drásticas a ésta problemática, cómo hacemos para lograr destramar esta trama perversa. Kligsberg argumenta que si queremos combatir la corrupción debemos reducir la desigualdad en la población, para ello necesitamos educación para todos, salud para todos, trabajo para todos y da como ejemplo a la sociedad de Noruega, Suecia y Finlandia, estas sociedades tienen los índices más bajos de desigualdad y poseen corrupción cero. Pero también dice que es fundamental  trabajar sobre otros planos, como por ejemplo las leyes, la justicia, pero sobre todo hace falta combatir culturalmente la corrupción.

“Combatir culturalmente la corrupción”, definimos al corrupto como un piola, cómo un vivo y al que no se deja corromper cómo un idiota, estos conceptos se han infiltrado en la cultura y esta infiltración es fatal. Entonces, para poder erradicar la corrupción no solo basta con leyes duras sino también en la participación de cada ciudadano y su compromiso con la sociedad, por eso “más vale encender una vela que maldecir en la oscuridad”.

 

[i] Bernardo Kliksberg (Buenos Aires25 de junio de 1940) es un economista, sociólogo, contador público, profesor, escritor, consultor y asesor argentino.

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Una respuesta a “Más vale encender una vela que maldecir en la oscuridad.

  1. Me gusto mucho este post. Considero que en este se abarca la problemática que representa la corrupción desde diversas perspectivas, que ayudan a una comprensión completa del impacto de este fenómeno en nuestra sociedad.
    Creo que la corrupción se encuentra enraizada en nuestra cultura, y sus cimientos son realmente profundos y fuertes. Vemos actos de corrupción y no los denunciamos, porque nuestra sociedad aplica una condena social peor a aquel que pone en evidencia el acto, que a quien lo comete. Son efectuados con cierta naturalidad, sin provocar culpa alguna, porque rara vez se ven las consecuencias de estos actos en el corto plazo. Nuestra ceguera es tan severa ante este fenómeno, que hasta puede que incurramos en ellos y no lo notemos. Mucha gente ha realizado alguna vez una fotocopia en el ámbito laboral, sin considerarlo como un acto de corrupción, aunque el mismo lo sea, ya que se valen de los bienes ajenos para el beneficio propio.
    Considero que la solución a este problema demandara mucho tiempo, educación, reducción de la desigualdad, reformulación de los sistemas que permiten que esta exista, conciencia y condena social para con estos actos, por solo nombrar algunos factores.

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