Microfinanzas, más allá de las buenas intenciones


Me gustaría compartir la siguiente nota periodística, que alude al negocio de las microfinanzas y reflexionar sobre lo factores que inciden detrás de las buenas intenciones que dicho negocio promociona.

http://www.lanacion.com.ar/1996997-la-banca-publica-copa-el-negocio-de-las-microfinanzas

El término Microfinanzas hace referencia a la prestación de servicios financieros a personas cuyo acceso a los sistemas bancarios tradicionales es limitado o inexistente en virtud de la condición de informalidad de su actividad económica.

Las microfinanzas nacen con el propósito de sustituir las prácticas usureras de los prestamistas  y con el fin primordial de fomentar la inclusión financiera.

Es importante resaltar que la finalidad de las microfinanzas  debe ser la de financiar actividades que generan más ingresos, que no solamente servirán para pagar el crédito,  sino también permitirán mejorar el negocio, la capacidad de ahorrar de su titular, e incentivarán a la formalidad de las actividades en cuestión.

Durante mi experiencia laboral de casi tres años en una organización de microfianzas percibí que, si bien la propuesta original de las microfinanzas implica, tal como se menciona en la nota, intenciones  beneficiosas para los microempresarios y comercios no formales, existen en la práctica muchos factores que la alejan del objetivo principal que le da origen.

En general las entidades microfinancieras, operan comercializando préstamos, cuyo interés supera ampliamente la tasas de mercado abierto, las cuales obviamente son resultado del riesgo que implica otorgar un préstamo con requisitos mínimos. En estos términos, no parece existir diferencias con una financiera o prestamistas corrientes.

Por otra parte, bajo el término “microcrédito” muchas organizaciones de microfinanzas ofrecen “créditos al consumo” y no “créditos a la inversión”, con lo cual sólo consiguen endeudar cada vez más al cliente.   Desde mi experiencia, pude observar que un grave error de la operativa era no validar el destino del préstamo, lo cual es de suma importancia, ya que al no dedicar la inversión a la actividad económica, no se generan nuevos ingresos para hacer frente a la deuda y en definitiva produce un endeudamiento excesivo de los clientes, que en muchos casos devienen en mora.

Otro punto importante, es que para ampliar sus carteras  rápidamente, y obtener más beneficios, estas entidades sobre endeudan a sus clientes, otorgándole a un mismo cliente varios créditos en simultáneo.  Si bien para aprobar estos créditos se evalúa el historial crediticio y su comportamiento de pago, en muchos casos la capacidad para enfrentar las deudas contraídas es casi nula.

En última instancia, solo parece existir un grupo de especuladores que han visto en las microfinanzas otra nueva forma de enriquecerse rápidamente, dejando de lado los objetivos principales de su esencia.

Soy consciente de que el segmento en la base de la pirámide necesitan productos financieros adaptados a sus necesidades, pero las inversiones en microfinanza no pueden funcionar si no se ponen por delante la ética, la transparencia, la protección del cliente, y su educación financiera que conlleven a la inclusión definitiva.

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