EMPLEADORES Vs EMPLEADOS


Existe relación laboral cuando una persona en forma voluntaria y personal desarrolla tareas para otra persona física o jurídica, bajo su dependencia, recibiendo una remuneración a cambio.

La Ley de Contrato de Trabajo presume que si se cumplen las condiciones anteriores, aun cuando las partes -trabajador y empleador- no celebren un contrato de trabajo por escrito, existirá una relación de trabajo, generándose para ambas partes todos los derechos y obligaciones propios de ella.

Siempre que exista prestación de trabajo en condiciones de dependencia o subordinación, existirá contrato de trabajo, siendo indiferente la modalidad de contratación, así como la duración de la vinculación.

Las tareas desarrolladas por el trabajador en el marco de una relación laboral genera siempre el derecho a cobrar una remuneración o sueldo y, en consecuencia, la obligación del empleador de abonarlo.

La ley establece que el contrato de trabajo por tiempo indeterminado está sujeto a un período de prueba de 3 meses. Durante este período el trabajador puede ser despedido sin que corresponda pagarle indemnización, pero el empleador siempre debe declarar y registrar dicha relación ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y en la documentación laboral de la empresa, pagar las contribuciones, y depositar los aportes a la seguridad social.

Los regímenes laborales y de la seguridad social están regulados por las siguientes leyes, entre otras:

  • Ley de Contrato de Trabajo (Nº 20.744) y sus modificatorias;
  • Ley de Empleo (Nº 24.013);
  • Ley de Riesgos del Trabajo (Nº 24.557).

Por otra parte, existen los Convenios Colectivos de Trabajo, en los que se establecen acuerdos salariales y condiciones laborales para un sector productivo específico.

Ahora bien, más allá de las cuestiones legales me parece interesante pensar y compartir una cuestión en cuanto a las expectativas, es decir, que esperamos encontrar a la hora de ingresar a un nuevo trabajo y también como estudiantes y profesionales, que espera el empleador de nosotros.

No es fácil mantener en  equilibrio la relación empleador/empleado.

Si pensamos en un emprendedor, es uno de los aprendizajes más difíciles, ya que hay que pensar como logramos que otra persona se comprometa a través de tiempo y esfuerzo con un proyecto que no es propio.

Sabemos que el salario es una cuestión importante, pero no es la única, ya que muchas veces la retribución económica puede ser muy buena pero igualmente las relaciones fracasan.

Herbert Simón, primer economista  en ganar un premio Nobel por su estudio organizacional, explico cómo esta relación se apoya en dos percepciones no exclusivamente económicas como se pensaba hasta mediados del siglo XX.

Simón propuso que el empleado analiza lo que siente que aporta a la organización, y lo compara con lo que siente que recibe, de forma de mantener la situación estable, es decir, un equilibrio.

Entonces…

¿Qué sienten los empleados que aportan a la empresa? ¿Qué sienten los empleados que deben recibir?
·   Tiempo ·   Remuneración económica justa
·   Esfuerzo físico y emocional ·   Reconocimiento y estatus
·   Compromiso ·   Posibilidades de progreso
·   Ideas, propuestas y conocimiento ·   Formación y capacitación
·   Buen trato y buen ambiente de trabajo
·   Trabajo interesante y desafiante
·   Lugar de trabajo apropiado
·  Apoyo para cumplir objetivos personales

Si la percepción del empleado es que está dando más de lo que recibe, suele no solo desmotivarse, sino trabajar con menos empeño y reducir el tiempo y esfuerzo dedicados a su tarea hasta encontrar un nuevo punto de equilibrio. Llegadas tarde, ausencias, retiros tempranos, falta de compromiso personal, pueden ser síntomas de este reajuste.

Del otro lado del subibaja, cuando un empleado percibe que recibe más de lo que está brindado, es probable que busque corregir el desequilibrio con esfuerzos y compromiso extraordinarios. En ese caso, es imprescindible sostener esta situación en el tiempo, con nuevos estímulos y propuestas.

Para finalizar, es importante tener en cuenta además, que la balanza para cada trabajador suele ser diferente, tanto en términos individuales (algunos trabajadores pueden dar más valor a la capacitación que al puesto, por ejemplo), como en términos generacionales.

 

 

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