CRISIS ECONÓMICA LOCAL, COMO NOS AFECTA


 

La situación económica de nuestro país no presenta un pronóstico alentador en el corto plazo.

Las medidas impulsadas por el gobierno actual tienen que ver con la corrección de ciertas variables macroeconómicas, producto de la falta de actualización en los últimos años en términos de tipo de cambio y tarifas de servicios.  Gran parte de estas medidas orientadas a reducir el déficit y salir de la recesión, que son compartidas desde marco teórico por muchos economistas, pareciera que carecen de una segunda mirada con enfoque en el impacto social, teniendo en cuenta el marco de pobreza creciente que atraviesa nuestro país desde hace varios años.

Los resultados inmediatos del nuevo panorama económico durante este primer semestre son negativos; devaluación de 50% que se ha trasladado fuertemente a precios, quita de subsidios en los servicios básicos e incremento de tarifas en el sector público, entre otras medidas,  son las que mayor impacto han tenido en la economía diaria de la gente. Esto trae como consecuencia una fuerte retracción en la demanda, que se traduce en menores ingresos para las empresas y comercios, que a su vez experimentaron un aumento de los costos operativos.

Ante este escenario cada vez más recesivo, los pequeños comercios y las PYMES son fuertemente perjudicadas, debatiéndose entre seguir ajustando precios para recuperar márgenes de ganancias o asumir la disminución de sus beneficios a fin de no perder  ventas, producto de la inflación en los últimos meses. En algunos casos evalúan si continuar o no ante la imposibilidad de poder hacer frente a los “tarifazos” de luz y gas (incrementos de hasta un 1000%). La amenaza de apertura de importaciones es otro factor de riesgo para estas empresas, motivo por el cual deben ser cautelosos a la hora de fijar incrementos de precios que no puedan competir con productos del exterior.

Por el lado de la industria del Agro, algunas medidas favorables para este sector fueron la reducción y quita de retenciones, medidas que acompañadas con la actualización de la divisa estadounidense fueron muy bien recibidas y  el campo con sus economías regionales comenzó a crecer. A su vez, otro problema se asoma en el corto plazo y es el de la pérdida de competitividad del dólar. Esto es fruto de las altas tasas de inflación que provocan aumento de los costos totales, lo que a un tipo de cambio estable reduce los beneficios. Cabe aclarar que el precio de los commodities a nivel mundial se fue reduciendo en los últimos años, variable que afecta negativamente a la rentabilidad de este sector.

La estrategia impulsada por este plan económico, es la de generar un escenario favorable para atraer inversiones desde el extranjero. Para ello, algunas medidas como la salida del cepo cambiario, la posibilidad de girar dividendos al exterior por parte de las empresas multinacionales y la solución al conflicto con los holdouts fueron orientadas en este sentido. En cuanto a la inversión en el ámbito local, esta actualmente no está siendo correctamente impulsada debido a la alta tasa de interés dispuesta por el BCRA, medida que busca de evitar una disparada del dólar que ocasione una pérdida de reservas. Por el lado de la demanda, el gobierno pretende impulsar la misma a partir del incremento del gasto público en obras de infraestructura.

Otro factor que agrava la crisis local es la caída del comercio a nivel mundial y en particular la de nuestro socio Brasil, el país vecino atraviesa uno de sus peores momentos históricos en materia político-económica.

La pregunta ante este panorama desesperanzador sería ¿Cómo se encuentra salida a esta crisis?

Personalmente creo por un lado que la política económica de plantear un escenario que permita el ingreso de inversiones extranjeras es un acierto. Impulsar la oferta con medidas orientadas al aumento de la producción de bienes y servicios es lo que resolverá el problema estructural de la inflación en el país.

En el caso de las industrias  nacionales, necesitamos más empresas competitivas con empresarios que asuman riesgos y que estén dispuestos a acompañar la coyuntura local. El déficit tecnológico que presenta la industria a nivel general conlleva a las empresas tener costos más altos. Asimismo, necesitamos producir bienes con valor agregado para hacer frente a una competencia internacional cada vez más disputada y mas aún en los períodos de crisis internacional.

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