¿Tienes un nudo en el estomago? Respira profundo y relájate!


Llegando al final de esta etapa universitaria, me propongo reflexionar sobre qué cosas mejoraría si tuviera la posibilidad de volver a cursar la carrera. Si bien esta es un apreciación muy personal, considero que las exposiciones o presentaciones en público son un aspecto muy relevante y en pocas ocasiones valorados en cuanto al rendimiento que pudimos obtener en cada materia que cursamos.

Muchas veces preparamos durante largas semanas el final oral de una materia y en el momento definitorio, hacemos o decimos muchas cosas que no estaban en los planes y perdemos oportunidad para exponer las ideas madres de nuestro relato. Es muy habitual que nos pongamos nerviosos ante este tipo de situaciones, de hecho no sucede solo con jóvenes estudiantes, también son emociones que atentan sobre grandes directivos que tienen que realizar presentaciones dirigidas a un gran público. Ahora la pregunta sería ¿porque nos ponemos nerviosos? ¿Cuáles podrían ser las causas que generan esta sensación? ¿Tienes “el estómago hecho un nudo”?, ¿se te seca la boca? Siempre sentimos miedo a enfrentarnos a una audiencia que estará pendiente durante varios minutos de lo que diremos y de cómo lo haremos.

La mayoría de los Psicólogos consideran al miedo como la génesis de esta situación, no saber qué pasará cuando estés enfrente de la gente, dando tu discurso o haciendo tu presentación. El miedo no es porque no conozcas de lo que hablas, es que no sabes qué pasará cuando lo empieces a comentar. El miedo a ser juzgado, de cometer un error, de no estar a la altura, de lastimarte ya se mental o físicamente; todo esto puede llevarte a no realizar una buena presentación (discurso, seminario, etc.). El contexto realmente quiere que tú tengas éxito. Nadie está ahí esperando que seas aburrido o malo. Todos quieren respuestas y no interrogantes u actos fallidos, la sociedad capitalista premia a los exitosos, no a los que cometen errores. Sobre estas bases fundamos nuestro accionar, de eso no hay duda.

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Es casi seguro que cualquiera que sea tu miedo, no pasará. Si hay algunas situaciones que te generan miedo no queda otro remedio que enfrentarlas. Si somos conscientes de que es en lo que estamos fallando no podemos actuar como ciegos, ausentes o cretinos, debemos  considerar y comportarnos como principiantes o aprendices y prepararnos para hacer cosas para  no repetir siempre los mismos errores. Hay muchos autores que sostienen que siempre puedes perder el miedo si utilizas la razón. ¿Entonces es un problema de actitud?

La actitud que tomemos frente a una presentación es importante pero es el único  aspecto que debemos tener para exponer con claridad  nuestros ideales. Hoy en día, realizar una presentación es algo muy habitual, en muchos ámbitos de la vida, no solo en el profesional y en el académico. Tu profesión y tus proyectos de negocios demandan de ti, y el pararte ante un grupo de personas y hablar en público hace que te estremezcas de solo pensarlo. En diversas áreas de nuestras vidas nos vemos en la necesidad de hablar en público para expresar nuestras ideas.

El consejo mas repetido frente a estas situaciones es “respira profundo y relájate” que todo va a salir bien. Frecuentemente nos encontramos con lo  que tenemos que hacer y es fantástico, pero cuando preguntamos COMO encontramos un silencio resonante. No existe actualmente bibliografía empresarial que trate estos temas con la importancia que a mi entender requiere, solo encontramos consejos y herramientas sencillas para evitar que nuestros miedos nos jueguen una mala pasada en momentos especiales, como una exposición pública.

  1. Piensa: ¿A qué le tienes miedo?

Si tu miedo es a quedarte en blanco, lleva notas, si es a que no te funcionen los medios audiovisuales, lleva un plan alternativo, es decir, si se trata de cosas que realmente pueden pasar, toma las medidas necesarias para reducir esa posibilidad al mínimo.

  1. Gánate a la audiencia con una buena introducción

Los primeros segundos son muy importantes para causar una buena impresión:

  • Preséntate para hablar en público (si no lo ha hecho ya otra persona) con un par de frases que te sepas de memoria.
  • Busca una frase o cita ingeniosa que tenga que ver con el tema: así rompes el hielo y consigues la atención de todos.
  • Si no te sientes capaz, puedes utilizar un video como introducción, así los primeros minutos no tienes que hablar y tus nervios se irán calmando sin que te des cuenta.
  1. Cuanto mejor te lo sepas, menos nervios tendrás. Prepárate.Asegúrate de conocer el material que vas a cubrir, haz un esquema detallado y resúmelo en puntos básicos para memorizarlos. Con tiempo, planifica con cuidado la información que quieres presentar, incluyendo ayudas visuales o auditivas. Cuanto más organizado estés, menos nervioso te podrás. Práctica una y otra vez: practica tu presentación completa varias veces. Hazlo para unos amigos con los que te sientas cómodo y pídeles que te den su opinión. También puedes grabarte con una vídeo-cámara y ver cómo puedes mejorar.
  2. Visualiza tu éxito: imagina que tu presentación irá bien. Los pensamientos positivos pueden disminuir parte de tu visión negativa sobre tu actuación social y liberar algo de ansiedad.
  3. Céntrate en tu material y no en la audiencia: las personas suelen prestar atención a la información nueva y no a cómo se presenta. Tu público puede no notar tu nerviosismo pero si lo hace puede incluso simpatizar contigo y ayudarte a que tu presentación sea un éxito.
  4. No temas la existencia de silencios: Si pierdes el hilo de lo que estás contando o comienzas a sentirte nervioso y te quedas en blanco, te puede dar la sensación de que ha pasado una eternidad. Pero en realidad, es probable que hayan sido unos pocos segundos. Podrías aprovechar estos breves instantes para realizar unas pocas respiraciones profundas.
  5. Reconoce tu éxito: después de tu discurso o presentación, felicítate porque aunque no te haya salido a la perfección seguro que eres más crítico contigo mismo que aquellos que te han escuchado. Todo el mundo se equivoca durante los discursos o presentaciones. Los errores pueden además proporcionarte pistas sobre cuáles son tus puntos a mejorar.

Personalmente creo que este es un claro ejemplo de un conocimiento que no esta formalizado, un conocimiento  tácito, este es el tipo de conocimiento que permanece en  un nivel “inconsciente”, se encuentra desarticulado y lo implementamos  y ejecutamos de una manera mecánica sin darnos cuenta de su contenido. Algunas personas tienen más facilidad para hablar en público que otra, eso es evidente, pero la pregunta que deberíamos respondernos es ¿Por qué? No vamos a encontrar una respuesta estandarizada, ni métodos o estructuras que nos aseguren un crecimiento notorio en el desarrollo de esta habilidad interpersonal. Lo que no vamos a poder negar es que una mejora continua en este tipo de situaciones es una aptitud necesaria para cualquier ejecutivo y/o dueño de un negocio.

Miedo_

Referencias:

http://www.20minutos.es/noticia/2154732/0/superar-miedo/hablar-publico/diez-consejos/

https://www.entrepreneur.com/article/271587

http://nataliagomezdelpozuelo.com/2011/04/25/las-7-claves-para-hablar-en-publico-sin-nervios/

 

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2 Respuestas a “¿Tienes un nudo en el estomago? Respira profundo y relájate!

  1. Es muy frecuente que, en nuestro afán por alcanzar y disfrutar de todo lo que nos promete el éxito, nos olvidemos de algo muy importante: el camino que estamos recorriendo. Pensamos tanto en llegar a la ansiada meta y nos volvemos tan ciegos, que nos olvidamos de mirar alrededor y de disfrutar de lo que tenemos delante.
    Muchas veces en las exposiciones que tenemos como estudiantes nuestras expectativas respecto a la realidad son distintas, vamos convencidos que será la mejor presentación y muchas veces los nervios nos juegan en contra.
    Solemos pensar que fracasar es de perdedores, pero esto no es más que una consecuencia del condicionamiento al que estamos sometidos para perseguir sin descanso el triunfo.
    El verdadero éxito está en cultivar una actitud que nos haga sentirnos plenos y felices, y en hacer todo lo que sea que hagamos respetando nuestros valores fundamentales, dando de esta forma lo mejor que tengamos para nuestro beneficio y el de los demás, y teniendo siempre presente que nos vamos a equivocar, sin que esto nos haga mejores o peores.

  2. Es verdad que, si bien hemos podido exponer en público en reiteradas ocasiones, siempre solemos sentirnos bastante condicionados al respecto. Utilizamos seguido este recurso y podemos no quedar satisfechos con los resultados. Durante la carrera, este proceso básicamente fue de prueba y error. Resultaría muy útil entonces, poder trabajar sobre estos aspectos a tiempo y con los elementos necesarios. Muy interesante.

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