Motivación vs. incentivos: sus aportes


motivation

‘No cuentes los días, haz que los días cuenten’
Muhammad Ali

Muchas veces, pudimos perder el interés en algo. En el mejor de los casos, pudo ser porque consideramos que con eso cumplíamos un ciclo, una etapa. En el peor, porque no cumplía ya con nuestras expectativas. Esto puede suceder con una actividad o un proyecto de cualquier índole: estudio, deporte, emprendimiento, etc., e incluso con nuestras relaciones personales.

Motivación
Entendemos como motivación, a esos impulsos que nos alientan a realizar algo, para alcanzar un determinado fin. Así, la motivación aparece ligada a un objetivo. Mientras más interés tengamos en alcanzarlo, más voluntad y entusiasmo pondremos para lograrlo.

Incentivos
Los incentivos pueden ser diversos, personales o materiales, y son muy utilizados por algunas organizaciones para fomentar la motivación de sus integrantes. De hecho, en algunos lugares forma parte de la propia remuneración: propina, comisión, premio, etc. En otros casos se trata de reconocimientos, ascensos, oportunidades, etc. Y nos son otra cosa que recursos destinados para aumentar o mantener la productividad, e impedir que ésta descienda.

En lo individual, también son elementos que actúan como empuje de nuestra voluntad, nada más que al tratarse de cuestiones personales, surgen desde nuestro interior. De igual manera, en el desarrollo personal, considero también que nuestros incentivos deben provenir de nosotros mismos, caso contrario, si éstos desaparecen por cuestiones exógenas, podemos perder el interés y abandonar finalmente nuestros proyectos.

Visión
Es importante que, hagamos lo que hagamos, estemos convencidos de que ‘eso’ sirve para algo, que nos va a llevar a algún lado. Conviene aquí tener definida nuestra visión (dónde queremos estar a futuro) y analizar si esto que hacemos nos va a permitir alcanzarla.

Sentir que estamos ‘en camino’, además de orientar mejor los recursos –que siempre son escasos– nos permitirá enfrentar mejor los desafíos que nos lleguen, y soportar mejor los esfuerzos que éstos nos demanden (de hecho, nada mejor que los desafíos para conocer nuestro potencial).

***

Entonces, ¿Por qué estar motivados es mejor que incentivados? Si estamos motivados, siempre habrá en nosotros algún tipo de incentivo. El tema es que dicho incentivo no tenga que depender del exterior. La motivación es algo de lo que no tienen que convencernos, es natural y surge de nosotros mismos si estamos convencidos de los resultados a futuro. Nuestra energía estará siempre orientada a alcanzar ese estado deseado. Considerar nuestros gustos, aspiraciones y habilidades resulta acá muy importante.

La realidad misma, con su propia dinámica y rutinas, lo cotidiano y ciertas costumbres y hábitos –propios y ajenos–, si no son los adecuados, pueden atentar directamente contra la motivación. En la medida que podamos, deberíamos poder generar el espacio para el desarrollo personal, e intentar alinear nuestros objetivos y los del contexto. No parece tarea fácil, y tampoco considero que así sea, pero creo que vale el esfuerzo.

Aunque las condiciones no sean las mejores, si tenemos presente que la situación a futuro pueda cambiar para bien, vamos a estar convencidos de nuestra tarea, y vamos a hacer lo que haga falta para intentar llegar a ese lugar de la mejor manera posible.

Una vez más, encontrarle la vuelta, depende de nosotros… Éxitos!

 

Motivación/incentivos: un buen ejemplo…

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