El Rol del Banco Central


Una de las cuestiones que los administradores no podremos evadir  es el contexto económico y dentro de él se encuentra la política monetaria y cambiaria.

Quiero compartir parte de una clase de Educación Financiera, que dicta El Programa Nacional de Formación Docente.

Se que será para algunos/algunas será un poco extensa, pero tiene una profundidad que no podemos dejar de abordar en los tiempos que corren.


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El rol del Banco Central Marchas y contramarchas a lo largo del tiempo

  1. El sistema bancario argentino antes de la creación del BCRA

Existieron varios intentos a principios del siglo XX de impulsar la creación de un banco central en la Argentina, destacándose el proyecto de ley presentado por el presidente Hipólito Yrigoyen en 1917. Este incluía la posibilidad de realizar una política monetaria activa, de avanzada para la época. Sin embargo, ninguno de estos proyectos prosperó en el Congreso Nacional debido a su composición mayoritaria de orientación conservadora.

La ausencia de una autoridad monetaria que cumpliera el rol de prestamista de última instancia fue destacada por algunos autores como la causa de la existencia de niveles de encaje relativamente altos en los establecimientos bancarios argentinos a principios del siglo XX.

“Mientras este encaje en los grandes establecimientos europeos oscila entre un 4% a un 10% y un 15 % […], entre nosotros, Bancos tan poderosos como el Banco de la Nación y el Banco Español del Río de la Plata (BERP) han tenido, según sus balances al 31 de Diciembre de 1912, encajes de 192 millones de pesos moneda nacional de curso legal y 85 millones de igual moneda respectivamente […] lo que representa un 40,24 y un 35,3 %  [de encaje] para cada Banco”. (Ramm Doman, R. A., 1914)

Esta situación con los encajes surgía de la idea que, en nuestro país, “ningún establecimiento, en caso de crisis, podrá sostenerse sino a base de sus propios recursos y fondos”. Y así se generaba el problema de tener que dejar un gran porcentaje de los fondos ociosos, dificultando la expansión de los préstamos en la economía. En este contexto, los bancos al tener una parte importante de los fondos inmovilizados, cobraban tasas de interés más altas por los fondos que lograban prestar, para cubrir sus costos operativos. Es decir, ésta era la forma  que tenían los bancos locales en ese momento para evitar el riesgo de incumplir con la devolución de los préstamos era muy costosa e ineficiente.

Fuente: Regalsky y Iglesias (2014) en base a Instituto de Economía Bancaria 1929 y 1937.[1]

En este sentido no parece ninguna casualidad que el contexto de crisis en que se dio la creación del Banco de la Nación Argentina (BNA), cómo vimos en la Clase 2,  este se haya caracterizado por sus encajes mucho más elevados que el resto del sistema bancario. En rigor alcanzaban cerca del 70% hasta comenzar su disminución luego de la reforma de sus estatutos en 1904 (Regalsky, 2010).

Por su parte, Augusto Coelho (1913), quien fuera el fundador de algunos bancos privados argentinos incluyendo al importante Banco Español del Río de la Plata, planteaba que si bien todos los bancos estaban de acuerdo en implementar la práctica de redescuentos, era lógico que sean reacios a manifestarlo públicamente, ya que eso podía ser visto como un síntoma de debilidad. Adicionalmente, si bien el BNA podía redescontar sus carteras, los bancos no estarían dispuestos a confiarle cierta información sobre las mismas. Descartando al BNA para cumplir este rol, Coelho argumentaba que el establecimiento de un banco central en Argentina tendría como primer efecto, la reducción de los encajes de los establecimientos privados.

El estallido de la Primera Guerra Mundial (en agosto de 1914) produjo ciertos cambios en el sistema financiero argentino. Una fuerte caída de depósitos en los bancos privados, y en contraposición, el aumento de los del BNA, que acusaba cerca del 50% del total, marcó que este último acentuara su liderazgo en el sistema.

Nota: (1) Se han deducido de los depósitos del Banco de la Nación Argentina los fondos correspondientes a la Cámara Compensadora.

Fuente: Regalsky y Iglesias (2014) en base a Instituto de Economía Bancaria 1929 y 1937.

Los problemas derivados de la Guerra llevaron a que la legislación tempranamente autorice al Banco de la Nación Argentina a realizar redescuentos al resto de los bancos de la plaza (Ley 9.479 de 1914) y a su vez a la Caja de Conversión a  redescontar documentos al BNA (Ley 9.577). Sin embargo es preciso marcar que recién en 1931 el BNA tuvo que recurrir a la Caja de Conversión, dado que con anterioridad asistía a los demás bancos del sistema con sus propios recursos. De este modo, en momentos en que existían problemas de liquidez en el mercado, el BNA funcionó como un “prestamista de última instancia”dada la ausencia de un banco central en el país [2]. En este sentido, puede verse que en presencia un prestamista de última instancia en el sistema bancario argentino,  los encajes irían adquiriendo una tendencia a su disminución en todos los grupos de bancos, alcanzando hacia 1930 niveles mucho menores a los que primaban en la primera década del siglo.

La crisis de 1890 y régimen de la Caja de Conversión

En el año 1887 en Argentina se sancionó la Ley de Bancos Nacionales Garantidos. Estos estaban autorizados a emitir moneda, aunque era la Nación quien tenía la potestad exclusiva de permitir dichas emisiones. El sistema de los Bancos Nacionales Garantidos trajo aparejado un fuerte endeudamiento externo y su fracaso culminó con una crisis económica y bancaria en los años 1890-91 que derivó en el final de este régimen de emisión. Desde allí en adelante, la Nación se haría cargo de las emisiones de moneda, siendo estas de obligación única y directa del Tesoro Nacional. De este modo en octubre de 1890 se creó la Caja de Conversiónencargándose de la impresión, emisión y conversión de la moneda nacional y obteniendo el privilegio exclusivo de  la emisión de dinero en el territorio nacional. La Caja de Conversión cambiaba pesos papel por pesos oro y pesos oro por pesos papel a una tasa fija. El estallido de la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914 llevó a que se suspendiera la convertibilidad en Argentina por más de una década, hasta que en octubre de 1927 se restableció por un corto período de 2 años.

El problema que generaba el sistema de Caja de Conversión es que demasiado rígido y el volumen del dinero circulante estaba atado al resultado de las cuentas externas y en completa desconexión con el comportamiento interno de la economía. Así, en vez de ayudar a moderar las fluctuaciones económicas, contribuía a crearlas o agravarlas. Esta cuestión, en conjunto con las graves consecuencias que azotaban al país debido a la crisis internacional en la década de 1930, llevó a la imperiosa necesidad de avanzar en la creación de un banco central en la Argentina.

Nota: El encaje se calcula como las existencias (caja) de los bancos como porcentaje de los depósitos.

Fuentes: Regalsky y Iglesias (2014) en base a Instituto de Economía Bancaria (1937).

A partir de ese momento, se ampliarían las fuentes de creación de dinero imperantes en Argentina. Por un lado el sector externo, siendo que las entradas de oro a la Caja de Conversión determinaban el aumento de la oferta monetaria, y las salidas de oro una contracción de la misma. Por otra parte, cuando el BNA en 1931 acude a la Caja de Conversión para conseguir recursos en línea con la antigua ley de redescuento de 1914, se incorpora otra fuente de creación de dinero, en virtud de que los préstamos al sistema financiero redundarían en una expansión de la base monetaria. La tercera fuente de creación de dinero fue incorporada en 1932 con la colocación del Empréstito Patriótico, que permitió a la Caja de Conversión efectuar préstamos al Gobierno.

En línea con lo argumentado por Coelho (1913) antes de que se sancionara la Ley de Redescuento,  Prebisch (1934) expresaba que el redescuento que se efectuaba por intermedio del BNA “estaba privado de los resortes de que disponen los bancos centrales para influir sobre la política y la actividad de los otros bancos […]” debido a que, por sus“funciones específicas de banco de descuentos no podría ser dotado de los medios para informarse de continuo del estado y las operaciones de aquellos”. Para Prebisch, la adición de esta compleja tarea obraría en contra del resto de las actividades que el BNA realizaba en aquel momento.

Es decir que en este período se consideraron distintos problemas que planteaba el redescuento por parte de un banco comercial (el BNA), que a la vez era un competidor del resto de los bancos. Los argumentos planteaban dificultades tanto para los bancos que podrían requerir asistencia como para el prestamista de última instancia.

El impacto de la Gran Depresión en la economía Argentina

Con posterioridad a los sucesos de 1929, cuando se derrumbó la bolsa de Nueva York, se profundizaría la crisis entrada la década del treinta. Además de la merma en la tasa de crecimiento, sus principales secuelas fueron la caída del peso de las exportaciones en la economía y la reducción de la tasa de inversión (O´Connell, 1984). Para ese entonces la economía argentina ya se encontraba sacudida por los efectos de la Gran Depresión

En este contexto, la salida de Gran Bretaña del patrón oro motivó que hacia fines de 1931 se aplicara en la Argentina un sistema de control de cambios que Raúl Prebisch, años más tarde, identificaría como absolutamente necesario para llevar adelante una “política monetaria nacional”.

Entre 1929 y 1933 se observó un profundo desplome del comercio internacional. Como veremos en el siguiente gráfico, en esos años cayeron cerca de un 70% las importaciones.

Fuente: Elaboración propia en base a Organización Mundial del Comercio (2013).[3]

Por su parte, Argentina experimentó un brusco cambio en las condiciones externas, cayendo abruptamente las exportaciones desde 1928 y, en menor medida, en un principio las importaciones para luego acentuar su desplome. De este modo, se produjo un marcadoimpacto en la balanza comercial, dado que entre 1928 y 1930 las exportaciones disminuyeron un 42% mientras que las importaciones se contrajeron sólo en un 12%, lo que derivó en un saldo comercial deficitario.

Fuente: Elaboración propia en base a Balboa, M. (1972)[4]

Como vimos anteriormente, desde 1929 se encontraba interrumpida la convertibilidad en Argentina. Este hecho había motivado a la Oficina de Investigaciones Económicas organizada dentro del BNA y dirigida por  Prebisch, a dar un nuevo impulso en el estudio de la creación de un banco central. De este modo, en la década de 1930 se elaborarían tres proyectos. El primero en 1931 surgió de la “Comisión Uriburu”, presidida por el Ministro de Hacienda Enrique Uriburu y en el que Prebisch participó activamente.

Luego Prebisch participaría de la “Misión Roca”, cuyas negociaciones celebradas con las autoridades británicas entre febrero y mayo de 1933 se materializan en el denominado “Pacto Roca-Runciman”. Al quedarse en Londres  para asistir a la Conferencia Económica Mundial se familiariza con cuatro artículos publicados por John Maynard Keynes en elTimes, donde proponía emplear políticas expansivas para salir de la Gran Depresiónde la economía mundial, a diferencia de lo que se había promovido hasta ese momento en la Argentina y en el mundo. Este enfoque le causó una gran impresión a Prebisch.

Por otra parte, en el año 1933 arribó al país la Comisión Niemeyer, convocada por Alberto Hueyo (Ministro de Hacienda) y que era dirigida por sir Otto Niemeyer, del Banco de Inglaterra. Esta comisión elaboró un proyecto de creación de un banco central y otro de Ley de Bancos.

Luego de la asunción de Federico Pinedo del Ministerio de Hacienda, en 1934 solicita a Prebisch revisar el proyecto elaborado por Niemeyer. Así se introdujeron importantes cambios a fin de dotar a la autoridad monetaria de elementos para la adopción de políticas anticíclicas, incorporar la necesidad del saneamiento bancario que se materializaría a fines de diciembre de 1935 con la creación del Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias, y organizar la Inspección de Bancos bajo la dependencia del Banco Central.

Pensamiento dominante antes de la Gran Depresión y el ascenso de las ideas Keynesianas

Las ideas en materia económica existentes antes del ascenso del pensamiento Keynesiano, eran suficientemente homogéneas en su mensaje: tenían una fe ciega en los mecanismos de ajuste automáticos de los mercados como medio para mantener el equilibrio de pleno empleo. Cualquier situación de desempleo de trabajadores o subutilización de otros factores productivos, se resolvería rápidamente dejando que los precios se acomodaran a la nueva situación.

El pensamiento de los “economistas clásicos” –como Keynes los llamaba- se caracterizaba por considerar que las desviaciones de los niveles de producto y empleo de equilibrio eran temporarias y se corregirían rápidamente, dado que los mecanismos de mercado operarían eficientemente para restablecer el equilibrio de pleno empleo. En ese marco conceptual, la intervención del Estado, en forma de políticas activas no se consideraba ni necesaria, ni deseable, ya que se argumentaba que podría crear mayor inestabilidad, entre otras consecuencias negativas.

El pensamiento de John Maynard Keynes traería en la década de 1930 una crítica a la creencia en los mecanismos automáticos de los mercados, argumentando por la necesidad de encarar políticas activas del Estado para el impulso de la demanda agregada, motor de la economía. Su pensamiento fue avalado por la realidad económica, ya que los mercados, luego del estallido de la crisis, no funcionaron de acuerdo a cómo la teoría económica vigente hasta ese momento lo pronosticaba.

 

  1. El BCRA a través de su historia. Marchas y contramarchas

Desde su creación, el Banco Central de la República Argentina ha experimentado diversos cambios en su carta orgánica, que han llevado a cambios en sus misiones y funciones, y también en su relación con el Gobierno Nacional. A continuación veremos cómo se han dado esos cambios que han implicado en ocasiones marchas y contramarchas en su rol de promotor del desarrollo económico.

La creación del Banco Central de la República Argentina. Medidas anticíclicas para una política monetaria nacional: 1935-1946

El Banco Central de la República Argentina comenzó a funcionar el 31 de mayo de 1935 en medio de una reforma monetaria y financiera que permitió reunir distintas funciones, antes dispersas, en un único organismo rector del sistema financiero.

En el diseño del BCRA fue vital la labor de Raúl Prebisch, quien buscó hacer posible la moderación de las fluctuaciones económicas en el contexto de la crisis del ´30 que azotó a la economía y al comercio mundial. El primer presidente del BCRA fue Ernesto Bosch y Raúl Prebisch el primer gerente general.

Políticas anticíclicas

El concepto nace con la crisis mundial de la década de 1930. Originalmente hacía referencia a los problemas que enfrentaban las economías en desarrollo debido a las variaciones de la economía internacional. En términos más generales puede decirse que los ciclos económicos son fluctuaciones que presentan habitualmente las economías capitalistas, con alzas y bajas en la actividad productiva. En las crisis económicas, el ciclo “descendente” de la actividad se puede prolongar mucho más allá de lo normal o esperado. Para evitar estos problemas se considera que los gobiernos deben intervenir en la economía mediante una política económica activa que permita moderar los ciclos económicos. Es decir, el Estado debe llevar adelante “políticas anticíclicas” con el objetivo de contribuir a la mejora del bienestar social.

Desde sus inicios el Banco Central fue instrumentado para llevar adelante operaciones de redescuento hacia los bancos comerciales, vigilar el cumplimiento de la Ley de Bancos, ser el agente financiero del gobierno  y  acomodarse a la necesidad de dinero y  crédito de la economía. La ley de creación del BCRA establecía que sería una institución mixta, donde el capital era aportado, mitad por el Gobierno Nacional, y la otra mitad por bancos nacionales y extranjeros establecidos en el país.

Los denominados “Bancos Nacionales”, que eran los bancos privados de capital nacional, tenían un total de 4.120 acciones. El Banco de la Nación Argentina suscribió 2.000 acciones, los bancos provinciales o mixtos 1.918 y los bancos extranjeros 1.821.

Por su parte, el Gobierno Nacional subscribiría los otros 10 millones de pesos moneda nacional (m$n) que restaban para conformar la totalidad del Capital Inicial del Banco Central (m$n 20 millones).

Cuadro 1: Acciones y votos de los Bancos Accionistas del BCRA al 24 de abril de 1935 (fecha en que se celebró la Asamblea General de Bancos Accionistas)

Cantidad de Acciones Cantidad de votos
BNA                2.000                 1.000
Bancos provinciales o mixtos                1.918                 1.777
Bancos (privados) nacionales                4.261                 4.120
Bancos Extranjeros                1.821                 1.821
Total              10.000                 8.718

Fuente: BCRA, Memoria Anual, 1935

La institucionalización de los bancos de emisión. Visiones comparadas en los albores de la banca central

A fines del siglo XVII y durante el siglo XVIII se generalizó en el mundo la emisión de billetes. Se considera que el primer banco que emitió billetes fue el Banco de Estocolmo, creado en 1656. Sin embargo, sería luego de la creación del Banco de Inglaterra, en 1694, cuando se comienza a emitir billetes de forma orgánica y estable. Es por esto que se reserva la fecha de creación de este último banco,  como el inicio de la institucionalización de los bancos de emisión.

Durante los siglos siguientes se dio un debate profundo acerca de la disciplina de la emisión monetaria que tenían que seguir los bancos, que originariamente se alinearon a tres posturas respecto a los bancos de emisión, correspondientes al concepto inglés, el alemán y el francés.

El concepto inglés, partía de la característica privada de la emisión, dado que el Banco de Inglaterra nació como un organismo de capitales privados. En este marco, no se le dio el privilegio exclusivo de la emisión, pero si se buscó evitar la competencia fortaleciendo su posición en el sistema bancario inglés. Dado que el Banco de Inglaterra también realizaba operaciones de un banco comercial, ambas operaciones coexistían en el organismo, aunque se daban en secciones separadas.

Por su parte, el concepto alemán, marcaba una diferencia entre la emisión y los negocios bancarios. De este modo, a diferencia del caso de Inglaterra,  la emisión se podía atribuir, principalmente, a la iniciativa del Estado.

En tercer lugar, la concepción francesa a diferencia de la inglesa, se caracterizaba por una intervención estatal más activa. Adicionalmente, tenía una fuerte tendencia hacia la centralización (es decir una tendencia a establecer privilegio exclusivo de emisión) que hacía que difiera con el concepto alemán.

La Nacionalización del BCRA, el ahorro y la orientación del crédito para el desarrollo (1946-1977)

A partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, comienza a evidenciarse una fuerte tendencia hacia la nacionalización o estatización de la emisión monetaria en sintonía con la vigencia del pensamiento keynesiano.

La emergencia de la Unión Soviética implicó el fin de la banca privada en el bloque socialista. En paralelo, en las economías de mercado de Occidente se acentuó la intervención estatal como consecuencia de los cambios económicos y políticos que se dieron luego de la Guerra, y que derivaron en el control de los bancos de emisión.

De este modo, comenzó a aceptarse en todo el mundo el principio de la estatización. Se había gestado un contexto proclive a la nacionalización de la banca central, incluso en aquellos países donde primaban las ideas liberales, como en Francia, Holanda e Inglaterra (Cottely, 1985). En este sentido, a fines de 1945 el Banco de Francia, junto a cuatro importantes bancos privados franceses,  fueron nacionalizados y se estableció allí la fiscalización de la banca por parte del Estado. Sin embargo, el caso más resonante por la importancia a nivel global, fue el de la nacionalización del  Banco de Inglaterra, ocurrido en febrero de  1946 (Bank of England Act, 1946).  Holanda, por su parte, se embarcó hacia la nacionalización del Banco de Holanda, en abril de 1948.

Argentina no fue ajena a este proceso. El 25 de marzo de 1946 se estableció la nacionalización del Banco Central de la República Argentina. Esto quiere decir, que el Estado se convirtió en el único “dueño” del Banco Central, desplazándose al sector privado tanto local como extranjero.  Esta medida se acompañó poco tiempo después por la captación de depósitos de los bancos por cuenta y orden del Banco Central, lo que se conoció como la “nacionalización de los depósitos bancarios”.

Tras el ascenso del primer gobierno peronista, el Banco comenzó a trazar y dirigir la política de crédito en la búsqueda del desarrollo económico del país, al tiempo que promovía el ahorro en moneda doméstica valiéndose, entre otras medidas, de la educación económica y financiera para lograr ese objetivo. De este modo, se buscaba canalizar el ahorro hacia “actividades que estimulen el trabajo y la producción”, generando un círculo virtuoso de ahorro, inversión e ingresos.

Luego de la nacionalización del ente rector del sistema financiero argentino, a principios de mayo del mismo año se centralizaron en el BCRA  todas las  funciones relativas al Control de Cambios, que se encontraban dispersas luego del cierre de la Oficina de Control de Cambios en 1941.  Y hacia fines de dicho mes se establece que el BCRA tendrá un “mandato múltiple”, que incluía la búsqueda de un alto nivel de actividad económica procurando alcanzar el Pleno Empleo y del crecimiento económico para mejorar el nivel de vida de la población.

En 1949 el BCRA pasó a depender del Ministerio de Finanzas de la Nación profundizando la política de orientación del crédito hacia la producción en actividades de importancia para el desarrollo del país.

En términos generales debe marcarse que desde su Nacionalización hasta 1976, a pesar de las alternancias político-económicas (y marcado por los sucesivos golpes militares) que caracterizan al período, el Banco Central jugó un papel muy importante en la regulación de las tasas de interés y en el otorgamiento de créditos selectivos para desplegar una estrategia de sustitución de importaciones así como de promoción de exportaciones, con el objetivo de diversificar la matriz productiva y superar la etapa agroexportadora.

El Golpe de Estado del ’55 buscó retrotraer muchas de las políticas implementadas por el peronismo. Así se propició una nueva reforma de la Carta Orgánica del BCRA en 1957 cuyo objetivo era liberalizar el sistema financiero, eliminar la nacionalización de los depósitos y la asignación por el Banco Central del crédito. El BCRA volvió a ser una agencia nacional autorregulada, lo que significó una mayor autonomía, pero también una mayor desconexión con los objetivos vinculados al desarrollo y la justicia social. Como parte de esas medidas, en octubre de ese año se restituyeron los depósitos a las entidades financieras.

Un nuevo cambio de rumbo se dio en 1971, cuando el BCRA pasó a depender directamente del Poder Ejecutivo Nacional y mantiene sus relaciones con él por intermedio del Ministerio de Hacienda y Finanzas.

En agosto de 1973, bajo un nuevo gobierno peronista, se estableció nuevamente la nacionalización de los depósitos. Los bancos pasaron nuevamente a captar depósitos por cuenta y orden del BCRA, que a su vez les asignaba fondos  por medio de redescuentos y adelantos, de modo similar al sistema implementado en 1946.

Hacia octubre de este último año se estableció que la actuación del BCRA debía ajustarse a las directivas que el Gobierno Nacional por intermedio del Ministerio de Economía, en materia de política económica, monetaria, cambiaria y financiera.

Como puede verse estas décadas corrieron entre marchas y contramarchas oscilando entre un Banco Central más vinculado a las ideas conservadoras favorables a una actitud pasiva, y un Banco Central orientado activamente a la promoción del desarrollo.

Ahora bien, el cambio trascendental que marcaría a fuego la historia del BCRA estuvo dado por la Dictadura Cívico Militar del año 1976.

De la desregulación a la crisis (1977-1992)

Con un nuevo quiebre del orden constitucional en 1976 la economía argentina sufrió un brusco cambio de rumbo. El golpe cívico-militar entendió que el proceso de sustitución de importaciones se había agotado e impulsó medidas de liberalización comercial y financiera, en particular de la tasa de interés y de los movimientos de capitales con el exterior.

El gobierno militar tomó medidas para alentar la desnacionalización de los depósitos y la liberalización de las tasas de interés. El programa económico anunciado por el Ministro de Economía, Martínez de Hoz el 2 de abril de 1976 estableció entre sus metas la introducción de reformas  profundas en el sistema financiero vigente. Dijo:

“… será indispensable devolver al sistema bancario y financiero su flexibilidad y eficiencia, eliminando el sistema de la nacionalización de los depósitos, que resulta inoperante desde el punto de vista del control oficial del crédito, a la par que atenta contra el desarrollo y la agilidad de la actividad financiera”.

Sin embargo, esta reforma no pudo aplicarse hasta el 1 de junio de 1977. A pesar de que la  desnacionalización de los depósitos se estableció por Ley el 17 de enero de 1977 (Ley 21.495).

El Banco, aunque su Carta Orgánica no fue modificada, se encontró con nuevas tareas emergentes la liberalización de las tasas de interés así como del ingreso masivo denuevas entidades al sistema bancario bajo una nueva Ley de Entidades Financieras (aprobada en 1977). En conjunto, el cambio de rumbo configuró una temprana y poco cuidadosa inserción de la Argentina en el proceso de globalización financiera que culminaría con una masiva crisis bancaria en el año 1980, una crisis de balance de pagos en 1981 y las sucesivas crisis provocadas por la deuda externa a partir de 1982.

Con el restablecimiento de los gobiernos democráticos en 1983, y luego de un breve período hasta 1987 de políticas monetarias activas bajo algunas restricciones a los movimientos  especulativos de capitales, en 1992 el plan de convertibilidad radicaliza aún más la política de liberalización iniciada en 1976.

El ascenso del monetarismo

En las décadas de 1950 y 1960, principalmente Milton Friedman, fue el responsable de revivir las ideas de la teoría cuantitativa del dinero. Hacia 1968, Karl Brunner, llamó “monetaristas” a aquellos economistas, encabezados por Friedman, que adherían a dicha teoría.[5] 

Las ideas de Friedman fueron influyentes en el plano de la política macroeconómica a partir de mediados de los años 70´s, como lo habían sido las ideas de Keynes varias décadas antes.

La teoría monetarista postula que los aumentos en la cantidad de dinero en la economía producen aumentos en el nivel de precios. Por otra parte, otra de las ideas que difundió el monetarismo es que existiría una “tasa natural de desempleo”, argumentando que el Estado no debe intervenir con políticas monetarias o fiscales activas para mitigarlo, sino avanzar en la flexibilización y la precarización laboral. De este modo, se planteaba que la economía siempre está en el nivel determinado por la tasa natural de desempleo y que las políticas monetarias activas, o fiscales, no pueden cambiar esta circunstancia.

Respecto a los tipos de cambio, Friedman sostuvo que tienden a ajustarse siempre según las paridades de poder de compra de las monedas de cada país y, por ende, que la política monetaria no puede alterar el tipo de cambio real. Según ese autor, eso expresa la existencia de la neutralidad del dinero, que quiere decir que la política monetaria no tiene efectos sobre variables como el nivel de producción y el empleo.

Para finalizar, es preciso destacar que, en contraposición con el enfoque de dinero endógeno que detallado en la Clase N°2, Friedman sostuvo que el dinero es completamente exógeno. Esto quiere decir que consideraba que los bancos centrales a través de sus operaciones de mercado abierto pueden inyectar o absorber dinero de la economía.

Fue el monetarismo la corriente de pensamiento que se encontró por detrás de losmodelos neoliberales que tuvieron lugar en Argentina en la década del ’70 y ’90.

De la convertibilidad a la exclusión social (1992-2002)

Tal como vimos en la Clase N°1, durante la vigencia del sistema de convertibilidad en la década de 1990, por ley se establecía que un peso era equivalente a un dólar. El Banco Central, mientras volvía a establecerse su independencia, vio disminuidas sus facultades para llevar adelante una política monetaria consistente con las necesidades del país. Su función se limitó a sostener el tipo de cambio, consolidar el sistema financiero y garantizar el funcionamiento del sistema de pagos.

Durante la Convertibilidad, la oferta monetaria quedaba determinada por el flujo neto de divisas con el exterior y al Banco Central se le otorga el mandato unívoco de “preservar el valor de la moneda” para pasar a tener un papel muy similar al de la Caja de Conversión  creada en 1890, aunque dotado de la atribución de supervisión del sistema bancario bajo una cierta descentralización en la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias (SEFyC). En 1992 se modifica la Carta Orgánica para armonizar la misión y funciones del Banco Central a los lineamientos de la política económica y en particular a la convertibilidad del peso con el dólar estadounidense.

Este periodo se caracterizó por un deterioro profundo del aparato productivo, un aumento sostenido del desempleo, gran volatilidad de precios (incluyendo un primer periodo de inflación alta y otros de deflación producto de  la caída de la demanda agregada), distribución regresiva del ingreso, liquidación de un número importante de bancos y privatización de casi todos las entidades provinciales, especulación financiera y un aumento sostenido del endeudamiento externo.

El retorno de la política monetaria y cambiaria (2002-2012)

Con la salida del sistema de convertibilidad en enero de 2002, el Banco Central recuperó su capacidad de diseñar, elaborar y ejecutar la Política Monetaria. Sin embargo, no se había modificado el rol que le atribuía la Carta Orgánica, que marcaba que era “misión primaria y fundamental del Banco Central preservar el valor de la moneda”.

El Banco Central pasó a ejecutar una política cambiaria de “flotación administrada”, que permite que fluctúe el tipo de cambio, pero interviniendo activamente en el mercado, para evitar variaciones bruscas del mismo por factores especulativos.

La nueva Carta Orgánica del BCRA y su nuevo rol como agente del desarrollo económico (2012-2015)

En marzo de 2012, se reestableció el mandato múltiple al Banco Central, devolviéndolo al servicio del desarrollo económico para contribuir a una mayor equidad social, buscando además promover la estabilidad monetaria y la del sistema financiero. Si bien el BCRA en el ejercicio de sus funciones y facultades no está sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo nacional, debe desenvolverse coordinadamente en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno Nacional. Para cumplir sus funciones se le han devuelto herramientas para orientar el crédito hacia las actividades productivas y con especial atención a las MiPyMEs. (Micro, Pequeñas y Medianas Empresas) y para proteger los derechos de los usuarios de servicios financieros.

  1. El Banco Central de la República Argentina en la actualidad: misiones y funciones

 

El Banco Central tiene por finalidad promover, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno Nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Carta Orgánica del BCRA, Artículo 3°

 

El mandato múltiple

La sanción de la nueva Carta Orgánica del BCRA en marzo de 2012 estableció que el organismo rector del sistema financiero tenga más de una finalidad (o mandato). Por eso se dice que el BCRA tiene un “mandato múltiple”. Otros bancos centrales como los de Estados Unidos y China cuentan con mandatos múltiples.

El restablecimiento del “mandato múltiple” al Banco Central, que ya le había sido encomendado en otros momentos de su historia, puso a la institución al servicio del desarrollo económico y la contribución a una mayor equidad social, buscando además promover la estabilidad monetaria y la del sistema financiero.

Si bien el BCRA es un ente autárquico, debe desenvolverse coordinadamente en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno Nacional. Para cumplir sus funciones se le han devuelto herramientas para orientar el crédito hacia las actividades productivas y para proteger los derechos de los usuarios de servicios financieros, entre otras.

¿Cuáles son las funciones y facultades del BCRA?

Según el Artículo N°4 de la Carta Orgánica las funciones y facultades del BCRA son:

  • Regular el funcionamiento del sistema financiero y aplicar la Ley de Entidades Financieras y las normas que, en su consecuencia, se dicten.
  • Regular las tasas de interés y regular y orientar el crédito.
  • Actuar como agente financiero del Estado Nacional y depositario y agente del país ante las instituciones monetarias, bancarias y financieras internacionales a las cuales la Nación haya adherido, así como desempeñar un papel activo en la integración y cooperación internacional.
  • Administrar sus reservas de oro, divisas y otros activos externos.
  • Contribuir al buen funcionamiento del mercado de capitales.
  • Ejecutar la política cambiaria en un todo de acuerdo con la legislación que sancione el Honorable Congreso de la Nación.
  • Regular, en la medida de sus facultades, los sistemas de pago, las cámaras liquidadoras y compensadoras, (…), así como toda otra actividad que guarde relación con la actividad financiera y cambiaria.
  • Proveer protección de los derechos de los usuarios de servicios financieros y a la defensa de la competencia, coordinando su actuación con las autoridades públicas competentes en estas cuestiones.
El Banco Central no presta dinero al público. Se suele decir que es un “banco de bancos” porque sólo recibe depósitos de los bancos comerciales y les otorga préstamos a éstos cuando lo necesitan.

Algunas de las funciones del BCRA

  1. Orientación del crédito hacia la producción: el financiamiento de las MiPyMes

El BCRA tiene la facultad de regular y orientar el crédito. En los últimos años, su política de crédito se ha destinado a promocionar el financiamiento a la producción y la inversión productiva, fortaleciendo el mercado interno y en apoyo del proceso de crecimiento económico. Así se ha focalizado en el crédito productivo de largo plazo y dándole énfasis a las MiPyMEs (Micro, Pequeñas y Medianas Empresas).

A modo de ejemplo, cabe citar la principal línea de acción del BCRA para impulsar el financiamiento a la producción. En julio de 2012, a través de la Comunicación “A” 5319, se estableció la “Línea de Créditos para la Inversión Productiva” (LCIP),  que dispuso que los bancos debían destinar, como mínimo, una suma equivalente al 5% de sus depósitos a financiar la compra de bienes de capital o la construcción de instalaciones productivas. En tal sentido, la mitad del cupo debía ser otorgado a micro, pequeñas y medianas empresas.

En la práctica, los objetivos fueron superados ampliamente, cumpliéndose con el impacto esperado en la inversión productiva. Los sectores que mayor caudal de crédito recibieron en el año 2014 fueron la industria, los servicios, la producción primaria, el comercio y la construcción. A su vez, la mayoría de los créditos fueron asignados a MiPyMEs.

Hacia el primer semestre de 2015 el crédito asignado a MiPyMEs creció más de 13 puntos porcentuales, pasando del 65,2% al 78,4%, profundizándose así, de manera sostenida, una política que redunda en un aumento de la oferta de crédito para el sector productivo, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas, lo cual se traduce en mayor inversión y mayor empleo con inclusión social.

Período Porcentaje de los depósitos del sector privado no financiero en pesos a ser prestados. Tasa de interés fija máxima (TNA)
2012 5 % del promedio mensual de los saldos diarios 15,01%
I SEMESTRE 2013 5% del saldo a fin de mes 15.25 %
II SEMESTRE 2013 5% del saldo a fin de mes 15.25 %
I SEMESTRE 2014 5% del saldo a fin de mes 17,5 %
II SEMESTRE 2014 5,5 % del saldo a fin de mes 19,5 %
I SEMESTRE 2015 6,5 % del promedio mensual 19,0 %
II SEMESTRE 2015 7,5 % del promedio mensual 18,0 %

Dado su impacto positivo sobre el crédito al sector productivo, el Directorio del Banco Central de la República Argentina resolvió renovar la Línea de Créditos para la Inversión Productiva en el segundo semestre del 2015, a la vez que amplió su volumen de financiamiento y aprobó una baja de tasas para este instrumento. Del 6,5% de los depósitos del sector privado no financiero que ya se había extendido oportunamente, la línea se amplió al 7,5% de los mismos, bajando las tasas desde el 19% al 18%.

Por su parte, las nuevas medidas han buscado profundizar la financiación a las empresas más pequeñas dentro del universo MiPyME, permitiendo una mayor imputación en el cupo de financiamiento a aquellas entidades que impulsen el crédito hacia estas empresas y financiando en mayor medida el capital de trabajo asociado a proyectos de inversión.

En este sentido, para el primer semestre del 2015 se contempló la posibilidad de aplicar por capital de trabajo asociado a proyectos de inversión hasta un monto equivalente al 20% del importe total del proyecto.

Sumado a ello, a partir del segundo semestre de 2015, la LCIP también otorga un cupo al financiamiento de microemprendedores, ya sea en forma directa o a través de instituciones relacionadas con los microcréditos. Este segmento, compuesto por clases populares, se caracteriza por estar excluido del circuito formal de crédito. En tal sentido, mediante la Comunicación “A” 5771, el Banco Central alienta a que el sistema financiero participe integrando a estos sectores al circuito crediticio formal.

  1. Estímulo al ahorro en moneda nacional y medidas de protección a los ahorristas

Con el objetivo de favorecer los instrumentos de ahorro en moneda nacional el Banco Central estableció desde principios de octubre de 2014 un nivel mínimo para las tasas de interés de los depósitos a plazo fijo que realicen las personas físicas procurando que el ahorro en moneda nacional sea más rentable que en moneda extranjera.  Estas tasas mínimas se establecieron en proporción a la tasa de referencia de las LEBAC (Letras Internas del Banco Central de la República Argentina) de corto plazo.

Esta medida, que generó desde su implementación un aumento de la rentabilidad del ahorro en pesos generando una ganancia adicional para los ahorristas,  fue profundizada a fines de julio de 2015 ampliándose los montos de los plazos fijos abarcados por la tasa mínima y permitiendo también que estos depósitos sean realizados por personas jurídicas, además de las físicas. Adicionalmente  este nuevo esquema beneficiará a los depósitos a más largo plazo, favoreciendo la estabilidad financiera y estimulando el crédito de mediano y largo plazo.

  1. Ciclo del dinero en Argentina: de la emisión a la destrucción

briqueta

En general, suele confundirse el proceso de fabricación de los billetes y monedas con el concepto de “emisión” de dinero. Es preciso aclarar que la emisión de dinero, es una facultad exclusiva del BCRA en todo el territorio nacional desde el momento de su creación. Para entender las diferentes etapas del proceso de fabricación, emisión y destrucción de billetes, puede observarse el siguiente gráfico.

  1. Medidas para la bancarización y la defensa de los derechos de los usuarios de servicios financieros

El concepto de bancarización hace referencia al nivel de utilización de los productos y servicios que ofrece el sistema financiero. En vistas de alcanzar una mayor inclusión social a través de la bancarización de la población no bancarizada y de promover la defensa de los derechos de los usuarios financieros, el BCRA ha implementado una serie de medidas, que si bien serán detalladas en la Clase 4, resulta pertinente enumerar sus puntos más relevantes:

  • Línea telefónica para consultas y Portal del Cliente Bancario
  • Cuenta Gratuita Universal (CGU)
  • Transferencias Bancarias
  • Reducción de los costos de las transferencias bancarias
  • Implementación de transferencias inmediatas
  • Medidas de seguridad en las entidades financieras
  • Mayor cobertura geográfica y acceso a los servicios financieros
  • Regulación de tasas de interés para préstamos y depósitos
  • Fomento del ahorro en moneda local y protección de los ahorristas
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