La asertividad y sus técnicas


Este es un pequeño fragmento que extraje del diario chileno Estrategia, que hace referencia a una nueva “palabra”, que remite a una técnica que podemos y seria bueno utilizar para conseguir no ser influenciados por el entorno, como así también hacer lo que nosotros pensamos o creemos que seria lo indicado, sin caer e ser tildados de agresivos ante los que piensan de diferente manera.

Esto lo podemos aplicar en el complejo clima laboral o así mismo, también en nuestra propia realidad cotidiana.

El término asertividad no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE). En cambio aparece el adjetivo asertivo como sinónimo de afirmativo. El concepto de asertividad se emplea en referencia a una estrategia comunicativa que se ubica en el medio de dos conductas que resultan opuestas y que son la pasividad y la agresividad. La persona asertiva logra establecer un vínculo comunicativo sin agredir a su interlocutor y, al mismo tiempo, sin quedar sometido a su voluntad. Por lo tanto, puede comunicar sus pensamientos e intenciones y defender sus intereses.

Manuel Smith (1975) en su libro “Cuando digo no me siento culpable”, enumera varias estrategias prácticas para actuar asertivamente:

Banco de Nieblas: consiste en no negar ninguna crítica (negarla es hacerle el juego) y de no contraatacar con otras críticas por su parte. Esta técnica permite tres posibilidades:
Convenir con la verdad: reconocer cualquier “verdad” (propuesta) contenida en las declaraciones que los demás emplean para criticarnos (por ejemplo: “tienes razón… hice exactamente eso que tú dices”)
Convenir en la posibilidad: reconocer la “posibilidad” de que el otro diga una “verdad” (por ejemplo: “puede que tengas razón”)
Convenir en principio: reconocer la “veracidad general” de las declaraciones lógicas que la gente emplea para manipularnos (por ejemplo: “lo que dices o es ninguna tontería, cuando comprenda que me conviene lo haré como tú propones”)
Aserción Negativa: Esta técnica tiene como propósito ayudar a la persona a reconocer sus “errores” sin culpabilizarse” por ellos. Es aceptar asertivamente los comportamientos negativos (errores). Se puede emplear cuando otros (o nosotros mismos) aprecian de manera crítica, nuestra competencia personal, hábitos o apariencia física (por ejemplo: cuando se nos crítica por un resultado que sabemos estuvo por debajo del nivel podemos contestar: “es cierto, no estuve muy acertado”). Se trata entonces de no convertirnos en los “acusados” el otro, es para reconocer que hemos actuado por debajo de lo que se esperaba y aún así sentirnos cómodos con eso. Esta técnica también ayuda a la larga a ser capaces de aceptar también los aciertos, asumiendo un marco mayor para mostrar nuestra conducta.

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