¿Es real la realidad? Las dos realidades y Planolandia.


Este post lo escribo ya que la lectura de este texto fue uno de los primeros que me llamo la atención en cuanto empece mi carrera en la Universidad. Este es un pequeño resumen del libro “¿ Es real la realidad?” de Paul Watzlawick, en el cual narra que estamos en un universo de cuatro dimensiones. La cuarta dimensión es el tiempo, el cual, desde nuestra perspectiva tridimensional no podemos entenderla en su totalidad. Él habla del tiempo como algo que es (citando a Parménides) “compacto, uno y todo, en eterno reposo e infinito, que nunca fue y nunca será, porque es ahora, siempre contemporáneo, único, idéntico y continuo”. Para tratar de comprenderlo, lo hemos imaginado fluyendo constantemente y dividido en lo que llamamos pasado, presente y futuro. De hecho, lo único que vivimos realmente es el presente. Recordamos el pasado, intuimos el futuro, pero no los vivimos realmente. Nos encontramos sólo en esa “tajada”, esa sección efímera de la esfera en su totalidad, y todos los esfuerzos que realizamos para predecir el futuro o relacionar el presente con el pasado son intentos de captar un poco más de un todo que es inaceptable desde nuestra posición.

Planolandia es una narración puesta en boca del habitante de un mundo bidimensional, es decir, una realidad que sólo tiene longitud y anchura, pero no altura.

“En un mundo plano como la superficie de un globo de papel, habitado por líneas, cuadrados, triángulos, círculos y otras formas geométricas.
Sus moradores pueden moverse libres en esta superficie, pero no pueden ascender ni descender.
Ellos ignoran esta limitación, la idea de una tercera dimensión les parece inimaginable.
El narrador de la historia tiene un sueño singular. En él es trasladado a un mundo unidimensional, sus habitantes son puntos y rayas. Se mueven hacia delante y detrás, pero siempre sobre una misma línea, llamada “su mundo”. En vano intenta el narrador explicar al monarca de “Linelandia” que existe otra realidad, y que él en su país es un cuadrado, línea de líneas.
Ante tan delirantes afirmaciones, el rey y sus súbditos, puntos y rayas, se arrojan sobre el cuadrado, quien, en ese mismo instante, vuelve a la realidad de Planolandia.
El sonido de la campana lo llama al desayuno.
Pero aquél día le tenía reservada otra molesta experiencia.
El cuadrado le enseña a su nieto, el hexágono, los fundamentos de la aritmética y su aplicación a la geometría.
Después de escuchar cómo se obtiene la potencia de dos, es decir, 2² y relacionarlo con la superficie, preguntó si 2³ tendría algún sentido geométrico.
“Nada, absolutamente nada” replicó el “abuelo – cuadrado” a lo que el nieto contestó que un cuadrado de tres pulgadas, expresada en 3², se debía mover de alguna manera, que no alcanzaba a comprender, cuando el resultado era 3³.
El abuelo incurre en el mismo error que el rey de Linealandia, no quiere escuchar a su nieto y por eso le dice:
” Vete a la cama, tendrías más sentido si no dijeras cosas tan insensatas”
Durante toda la tarde le sigue rondando la voz de su nieto. Ante lo cuál se responde: “Este chico es un alcornoque. Lo aseguro, 3³ no puede tener ninguna correspondencia geométrica”
En ese momento se escucha la voz de un extraño visitante que viene de “Espaciolandia”, un mundo de tres dimensiones.
El cuadrado ve a su visitante como un círculo y no puede comprender lo que ve. El visitante procura explicarle que es un círculo de los círculos, en su mundo: una esfera. Trata convencerlo pero, como no lo logra, no ve otra solución que llevarlo a su mundo.
En “Espaciolandia” el cuadrado descubre que es un cuadrado de cuadrados, o sea, un cubo, y exclama: “¿Esto es la locura o el infierno?”. “Ni lo uno ni lo otro”, le dice la esfera, “solo un mundo de tres dimensiones”.
Embriagado por tal formidable experiencia, el cuadrado desea explorar mundos más elevados: de cuatro, cinco y seis dimensiones. Pero la esfera no quiere ni oír hablar de semejantes disparates y lo devuelve a los estrechos límites de Planolandia.
El cuadrado siente la gloriosa misión de predicar la existencia de las tres dimensiones. Pero cada vez le resulta más difícil despertar aquel recuerdo que era claro inolvidable al principio.
Es condenado por el Supremo Tribunal a cadena perpetua. Cada año lo visita el Círculo Supremo para ver si mejora su estado de salud mental. Y cada año le cuadrado no puede resistir la tentación de intentar convencerlos.
El Círculo Supremo menea la cabeza y desaparece hasta el año siguiente”.

Esto me hace pensar cuentas veces nos topamos con situaciones que no podemos llegar a entender, que nos dan miedo, que queremos escapar, y hasta juzgamos en base a nuestro visión de la realidad, y no damos lugar a que nos demuestren que lo que nosotros pensamos son solo construcciones mentales, que son de una manera lógicamente normal, pero también pueden ser de otra, la cual no queremos ni podemos aceptar.

Adjunto un video explicativo del autor para poder entenderlo mejor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s