¿Qué relación existe entre el conflicto, la comunicación y el liderazgo en las organizaciones?


cultura-organizacional-93

“Manejo de conflictos, habilidad básica del directivo”, es el título de un artículo que encontré en la web. En el mismo, se expone que según una encuesta internacional realizada a directivos de diversas empresas, en distintas décadas y en diferentes países (de tres continentes), ésta debe ser una de las principales habilidades que debería tener un directivo del siglo XXI. Los resultados obtenidos, además de esta habilidad, son: formulación de estrategias, dirección de recursos humanos y, por último, Marketing y Ventas. Tanto en la década de 1990 como de 1980, los resultados obtenidos fueron los mismos. La única variación estaba dada en el orden de las mismas.

Según el autor, el por qué de este resultado está relacionado con: la dinámica del cambio organizacional, la transferencia de decisiones a los niveles inferiores, nuevas gestiones de procesos en el trabajo que implican trabajar en equipos multidisciplinarios, etc.

Todas estas causas que se plantean, se verifican notablemente vinculadas a la situación en que se encuentran hoy el ámbito y el entorno organizacional. Los cambios que se han dado a nivel social y organizacional, han llevado a una modificación considerable respecto de la interpretación del conflicto. Anteriormente, se lo evitaba por su efecto nocivo y destructivo para las organizaciones. Hoy, se lo considera un fenómeno normal e inevitable, por ocurrir en organizaciones conformadas por personas, cada una con una idiosincrasia particular y con intereses particulares, los cuales muchas veces son opuestos.

En otro apartado del artículo mencionado, se destacan tres tipos de conflictos:

  1. Los intrapersonales, que surgen en el interior de las personas por insatisfacciones o contradicciones;
  2. los interpersonales, surgidos por contraposición de intereses, valores, objetivos, etc.
  3. los organizacionales, que pueden o no contribuir al funcionamiento de las organizaciones, siendo funcionales y disfuncionales, respectivamente.

“La presencia excesiva de conflictos produce una dispersión de esfuerzos, la confrontación se sobrepone a la colaboración y la cooperación que, en algunas actividades, resulta fundamental para la obtención de resultados.”

Como habilidades gerenciales para la gestión de los conflictos, se plantean las siguientes:

  • Reducción del conflicto.
  • Resolución del conflicto.
  • Estimulación del conflicto.

Y como fuentes de conflictos organizacionales:

  • Disconformidad respecto a la distribución de recursos;
  • “malas comunicaciones”;
  • diferencias en las expectativas;
  • diferencias interpersonales.

Fuente: http://www.gestiopolis.com/manejo-de-conflictos-habilidad-basica-del-directivo/

El artículo en sí, es bastante más extenso. Pero quisiera vincularlo con una noticia de origen mexicano, publicada por la CNN en el año 2009. En la misma, “Los 6 tips para manejar conflictos”, se plantea que si las empresas gestionan eficientemente los conflictos que se dan en su interior, se incentiva la innovación, se generan equipos de trabajo más fuertes y aumenta su productividad (Ivan López, experto en Comunicación Organizacional).

En disonancia con la información provista por el primer artículo analizado, el artículo de la DNN plantea que la mejor forma de resolver un conflicto, es encararlo de forma abierta. Con esta actitud, se mejora la posibilidad de alcanzar acuerdos y lograr objetivos (George Kohlrieser, experto en Liderazgo, Conducta Organizacional y Negociación de Conflictos).

Sus recomendaciones respecto de la gestión de conflictos, son:

  1. Cultivar un vínculo con tu adversario, por medio de un objetivo común.
  2. Dialogar y negociar, siendo consciente de la meta común y manteniéndose concentrado en la obtención de un resultado positivo.
  3. Plantear la cuestión sin hostilidad, con el objeto de aclarar la situación.
  4. Comprender la causa del conflicto, verificando si la misma radica en materia de objetivos, percepciones opuestas o estilos de comunicación distintos.
  5. Aplicar la ley de la reciprocidad, ser empáticos permitiéndose recrear las intenciones y emociones del otro, con el fin de lograr las concesiones necesarias para la resolución del conflicto.
  6. Construir una relación positiva. Entender el punto de vista de la otra persona, aunque no se comparta plenamente. Cuanto más efectiva sea la manera en que se comuniquen las diferencias y puntos de concordancia, mejor comprensión sobre las preocupaciones del otro y mejores probabilidades de alcanzar un acuerdo aceptable para ambas partes.

Fuente: http://www.cnnexpansion.com/mi-carrera/2009/09/21/los-6-tips-para-manejar-conflictos

 Ambos artículos, abordan una misma temática. La información que se brinda en cada uno de ellos, difiere a simple vista. Sin embargo, la gestión de conflictos es un tema central de la Administración. Esto se debe, y nuevamente recurro a la organización como fenómeno social, a que en cada organización conviven muchas personas, cada una con valores y pensamientos distintos; incluso, con objetivos y motivaciones diferentes. Estas cuestiones son clave para el ejercicio del liderazgo, ya que implican que el líder debe “mediar” para resolver estas situaciones de la mejor manera posible, beneficiando a las partes y a la misma organización.

De todas formas, y más allá del análisis pormenorizado respecto de las causas, efectos y formas de resolver un conflicto, creo que la parte más rica e interesante de esta cuestión, es su vinculación al liderazgo y la comunicación. Si estos dos factores, de suma importancia para que al interior de las organizaciones se logren equipos de trabajo eficientes, se alcancen objetivos, se generen relaciones interpersonales e intersectoriales positivas, se resuelvan eficientemente los conflictos surgidos, etc., no se tienen en cuenta, el resultado de cualquier acción llevada a cabo en las mismas será inevitablemente negativo. Es por esto, que es tan importante conocer las distintas formas y estilos de ejercer el liderazgo, además de los factores que hacen a una comunicación efectiva. 

com-org1

La gestión y resolución de conflictos, también puede vincularse con el comportamiento reactivo y proactivo, analizado en el texto “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas”, de Stephen Covey. Según este autor, el comportamiento reactivo es el que se da en personas que permiten que las influencias externas controlen sus respuestas. Estamos hablando de personas más reaccionarias e impulsivas, que no utilizan el espacio entre estímulo y respuesta para hacer elecciones que satisfagan a sus valores. En estos casos, la gestión y resolución de conflictos es más complicada, ya que este tipo de personas no suele actuar con empatía ni expresa responsabilidad en sus acciones; afectando los tiempos y recursos que se utilizarán en las resolución de los conflictos. Mientras que las personas proactivas, que son aquellas que utilizan en el espacio existente entre estímulo – respuesta para elaborar la mejor alternativa de acción conforme a sus valores y propósitos, cuentan con una ventaja en este sentido; ya que son más proclives a reflejar un sentido de responsabilidad en sus acciones, lo que les permite influenciar positivamente a otros mediante sus acciones y ejemplos. Esta actitud proactiva, que es tan requerida por las organizaciones actualmente en sus recursos humanos, favorece una comunicación más efectiva que, sin dudas, facilitará la resolución de conflictos internos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s