Cómo afrontar los cambios


Quien se llevó mi queso?

(Spencer Johnson, M.D)

Resumen

Un día inesperado se les terminó el Queso a los ratones Oliendo (Oli) y Corriendo (Corri), y a las personitas Kif y Kof, seres del tamaño de los ratones que poseían un aspecto y un modo de actuar muy semejante al de los humanos.
Oli y Corri fueron en busca de un nuevo Queso, recorriendo todas las centrales queseras que encontraban en su camino, mientras las personitas Kif y Kof seguían discutiendo lo que debían hacer.

Los ratones Oli y Corri, después de una larga aventura, llegaron a una zona de laberinto en la que nunca habían estado: la Central Quesera N.
Al ingresar hallaron lo que estaban buscando: una gran reserva de Queso.
Era la cantidad más grande de Queso que los ratones hubieran visto en toda su vida.

Las personitas Kif y Kof seguían en la Central Quesera Q reflexionando y evaluando la situación.
Estas personitas sufrían los efectos del hambre por falta de Queso.
Cuando Kof invitó a Kif para ir en busca del nuevo Queso, este se negó diciendo que estaba muy bien en la Central Quesera Q porque era un lugar confortable y conocido, además salir era peligroso; pero Kof le dijo que no debía temer, ya que antes habían recorrido muchas zonas del laberinto y podían hacerlo otra vez.

Ellos tuvieron muchas indecisiones para emprender la búsqueda del nuevo Queso, inclusive estaban muy débiles, debido al hambre y al estrés.
El inquieto Kof comenzó a aburrirse de esperar que la situación mejorase.

Después de muchas penurias y reflexiones estériles dijo, un día, con voz decisiva: “¡Ha llegado el momento de volver al laberinto!”; Kif no reaccionó. Kof decidió salir en busca del nuevo Queso. Entonces se adentró en el laberinto, avanzando con paso veloz hacia lo desconocido. Kof, durante los días sucesivos, halló un poco de Queso aquí y allá; pero no eran cantidades que durasen mucho tiempo.

Después de realizar una aventura difícil, regresó a la Central Quesera Q y allí encontró todavía a Kif, llevándole unos pedazos de Queso, pero este los rechazó i dijo: “No creo que me guste ese nuevo Queso. No estoy acostumbrado a él. Yo quiero que me devuelvan mi Queso, y no voy a cambiar de actitud hasta que eso ocurra”.

Decepcionado del comportamiento de Kif volvió a salir solo y se adentró al laberinto.
Kof había perdido miedo al laberinto oscuro y se sentía feliz. Después de una intensa búsqueda, y gracias a su perseverancia, encontró un nuevo Queso en la Central Quesera N.
Kof, al ingresar, se quedó completamente asombrado de lo que vio.

Había las montañas más grandes de Queso que hubiera visto. No los reconoció todos, ya que algunos eran totalmente nuevos para él. Por unos momentos dudó, pensó si aquello era realidad o sólo producto de su imaginación, pero entonces vio a Oli y Corri.

El ratón Oli le dio la Bienvenida con un movimiento de la cabeza, y el ratón Corri lo saludó con la pata. La personita Kif les devolvió el cálido saludo de bienvenida y en seguida se puso a probar sus quesos favoritos.

Cuando hubo comido hasta la saciedad, cogió un pedazo del nuevo Queso y lo levantó hacia el cielo en señal de bendición y dijo: “¡Por el cambio!”. Mientras saboreaba el nuevo Queso, Kof pensó en todo lo que había aprendido.

Entonces se percató de que, mientras había tenido mucho temor al cambio, se había aferrado a la ilusión de un Queso viejo que ya no existía. Según Kof, lo había hecho cambiar el miedo de morir de hambre.

Cuando se dio el cambio, no le había gustado, pero ahora comprendió que había sido una bendición, ya que lo había llevado a encontrar un Queso mejor. Incluso había descubierto una parte mejor de sí mismo.

La personita Kif, en cambio, se quedó hambrienta y se la pasaba quejándose y preguntando: “¿Quién se ha llevado mi Queso?”.

Kof pensó que su amigo Kif tenía que encontrar su propio camino, dejando todas las comodidades y los miedos atrás. Y salir de madrugada y avanzar. Nadie podía hacerlo por él, ni convencerlo que lo hiciera. De una manera u otra, tenía que ver por sí mismo las ventajas de cambiar por su bien.

http://www.diarioinca.com/2012/01/resumen-quien-se-ha-llevado-mi-queso.html


Elegí compartir un cuento…
Cuando trabaje éste texto por primera vez, en el contexto de la flexibilización laboral, sentía que invitaba a reflexionar sobre las tolerancia, o plasticidad, que debemos adquirir a lo largo de nuestro paso por el mundo laboral para adaptarnos a los cambios del entorno y a su vez, sentía que el sistema de alguna manera castiga a quien no se adapta, dejándolo fuera del mercado.
Luego, empecé a observar que era posible mirarlo desde otro lugar, y esto lo que les propongo…
Me pregunto qué nos pasa con el cambio, porqué ante la más mínima situación de cambio nos tapamos los ojos, y no queremos ver.
El cambio es un obstáculo o, como todo obstáculo puede ser una herramienta, depende de si estamos o no atentos a descifrar, la obturación que provocan nuestros modelos mentales.
Sabemos lo doloroso que es transitar el aprendizaje, y sabemos lo hábiles que somos en evadirlo, henos aquí!
Pero también sabemos que aún cuando lo evitemos, tarde o temprano tenemos que asumir el cambio.
Entonces, porque no estar preparados para facilitar ese proceso de tránsito, y darle rápidamente la bienvenida a ese entusiasmo que produce al fin y al cabo saber que podemos, no importa cuánto.
Cada uno de nosotros debe empoderarse, trabajar en el autoconocimiento y definir la mejor estrategia para transitar ese laberinto, pues, no es sólo el final del camino lo que provoca la felicidad del logro, sino también el pequeño logro de superarnos paso a paso.

Ahora bien, ¿las frustraciones?
Bueno, son las causas de nuestros brincos de abstracción, de nuestra obstinada resistencia a no enfrentar lo que no podemos, nuestra no valoración de nosotros mismos, pero siempre, tenemos la posibilidad de borrar, y escribir distinto dentro de un proceso de aprendizaje
En el caso de nuestros personajitos: a uno, el cambio lo hizo moverse, afrontar el desafío; al otro no.
¿Podemos inferir entonces que no todos estamos dotados de las mismas aptitudes para afrontar las crisis?

Entonces, ¿el miedo?
Forma parte de la sujeción, de la obturación, de la denigración, del no ser, del no poder, del no hacer, y a su vez es contrario a la libertad.
Siempre el esfuerzo tiene recompensa
Sopesemos!

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2 Respuestas a “Cómo afrontar los cambios

  1. A veces es necesario cambiar para poder crecer en la vida tanto personal como profesionalmente aunque tengamos miedo y sepamos que hacerlo implica riesgos. El que no arriesga, no gana no???
    Comparto una frase de este libro: ” La vida no es un pasillo recto y fácil por el que viajamos libres y sin obstáculos, sino un laberinto de pasajes en el que debemos hallar nuestro camino, perdidos y confundidos, una y otra vez atrapados en un callejón sin salida.”

  2. La incertidumbre que genera el cambio, lo “nuevo” en nuestras vidas, es generadora de nuestros miedos. La mejor herramienta que disponemos es la valentía para afrontarlos y deshacernos de ellos.

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