EL SÍNDROME DE LA ASIMETRÍA


Uno de los Axiomas de Comunicación de Paul Watzlawick establece que la relación de las personas comunicantes está basada en intercambios igualitario, es decir, tienden a igualar su conducta reciproca que podemos llamarlo Simétrica, es decir que se presenta en seres de iguales condiciones. Como quizás una simple relación de pareja, pero que con el tiempo y tal vez con una mala comunicación entre ambos, pasen a una relación complementaria es la que se presenta un tipo de autoridad, donde uno de los integrantes de dicha relación solos exige al otro.
EL SÍNDROME DE LA ASIMETRÍA: Ya van 6 años de pareja y Marcos todavía no puede cumplir con todo lo que le pide Betina. Ella se queja todo el tiempo de lo mismo y su mano derecha siempre está preparada para que sus dedos aparezcan de a uno enumerando todas las cosas que él no hizo. Ella reconoce que es difícil y exigente, pero bueno…es así. Inevitablemente, Marcos es un experto en defenderse frente a estas acusaciones y comprende que a veces puede ser difícil convivir con él pero a pesar de eso, no tiene entre sus planes a corto plazo, intentar cambiar. Con todo esto, se establece una dinámica de pareja en donde ella lo reta todo el tiempo y él se deja retar o inclusive hace cosas para que lo rete. Parecería como que Betina está “por encima” de Marcos. Como si ella fuera la madre de él y él el hijo que se porta mal.
Este ejemplo nos sirve para pensar el síndrome de la asimetría en la pareja. Una enfermedad de la que todas las parejas deberían vacunarse y prevenirse. Una enfermedad que puede tomar varias formas diferentes y donde el ejemplo del comienzo es sólo una de las tantas que existen.
“Una pareja asimétrica tiene en su pronóstico serias posibilidades de separarse”. Así de contundente resultó el vaticinio del licenciado en Psicología Sebastián Girona (MN 44140), quien aclaró que “esto no necesariamente tiene que ver con el dinero, aunque también puede ser un factor importante”.
Quién gana más y quién gana menos puede ser motivo de conflicto, especialmente si el que menos ingresa es el hombre. Aunque la sociedad haya cambiado bastante, todavía quedan muchos resabios de las viejas costumbres, entre ellas el hombre proveedor. “Pero más allá del dinero, el síndrome de la asimetría está relacionado con las posiciones que ocupa cada integrante de la pareja con respecto al contrato del vínculo”.
“Contratando” una relación
Si bien no ocurre de manera explícita, cada pareja “firma” un contrato en los primeros tiempos del vínculo y este contrato, como todo buen contrato, dice qué se espera de cada uno, cuáles son los derechos y las obligaciones de los dos. “El contrato tiene aspectos implícitos y explícitos, partes conscientes e inconscientes pero el mayor riesgo es que sea asimétrico, esto quiere decir que una de las partes puede tener más obligaciones y menos derechos que la otra y por ende la otra tiene más derechos y menos obligaciones”, ejemplificó Girona, y aclaró: “Lo que quede firmado en esos primeros tiempos va a ser lo que rija el vínculo de ahí en adelante”.
De ahí la importancia que toma cada una de las “cláusulas”, ya que con el paso del tiempo es mucho más complicado renegociar el contrato. Pese a que puede haber renegociaciones pequeñas todo el tiempo, según el especialista, “las cuestiones estructurales de la pareja son mucho más difíciles de modificar”.

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