Hoy te convertís en héroe


Nos pidieron que  escribiéramos sobre liderazgo. Así que ahí vamos.

Los primeros  líderes que se me vinieron a la mente fueron Steve Jobs, Bill Gates, Gandhi, Martin Luther King  y demás  políticos de todas las tallas y todos los contextos. Antes de optar por uno de ellos me hice una pregunta: a fin de cuentas, ¿qué sé sobre ellos? Sé que son personas que por sus cualidades personales supieron superar barreras y enfrentarse en cierto modo a lo establecido de manera positiva. Lograron ser reconocidos por fuera de sus disciplinas convirtiéndose en ejemplos para la sociedad,  dejando un legado que trasciende, en muchos casos, a sus  muertes. Fueron y son personas influyentes, pero muchos de ellos no son contemporáneos y no llegué a verlos en acción o como se dice popularmente “comandando sus  propios barcos”, condición en la que creo que debe detectarse un líder.

Podemos decir que  líder  es quien tiene la facultad de influir en otros sujetos. Su conducta o sus palabras logran incentivar a los miembros de un grupo para que trabajen en conjunto por un objetivo común  aprovechando  al máximo sus capacidades .Es quien sabe escuchar a los demás; quien se acerca a cada uno de ellos y se toma el tiempo de conocerlos , prestando atención a sus necesidades  y quien  hace que  todos sientan que forman parte de las decisiones; quien  sabe aprender de sus errores y quien no tiene miedo al cambio.

El liderazgo no se agota en personalismos, ¡Pero como nos gustan!Pareciera que necesitamos  ver en alguien eso que nos falta.

Ciertos autores que escribieron sobre este tema asemejan la figura  del líder con la de un héroe o superhombre (o mujer)  que va a salvar a la empresa que logre contratarlo, que va a salvar al país que logre elegirlo, que va a implementar ese cambio radical que en algunas organizaciones hace falta, etc. Para que ese héroe exista debe haber alguien a quien salvar, alguien que crea en él y alguien que deposite sus esperanzas en él.

Y hablando de héroes, de liderazgo y de  ilusiones voy a escribir sobre  Javier Mascherano  y su rol en la Selección argentina de fútbol  en el pasado mundial.

Es un  hombre que por sus características personales supo llegar a convertirse en el capitán de los equipos en los que le ha tocado jugar a lo largo de su carrera .Para quienes no sepan,  ésta es una atribución deportiva que no se le asigna a cualquiera.

El director técnico es quien nombra capitán a quien puede ver más allá, quien tiene un pensamiento estratégico , planea o inventa jugadas, anticipa movimientos y sabe cómo efectuarlos, quien conoce las características de los demás integrantes del equipo y tiene buenas relaciones interpersonales con ellos quienes, a su vez,  legitiman y reconocen su capitanía y por ende su autoridad por sobre ellos dentro del campo de juego.

Mascherano, a mi parecer, representa eso y más. Representa ciertos valores que se creían perdidos en el mundo futbolístico de un tiempo a esta parte como por ejemplo el respeto por el rival, la tenacidad, el compañerismo, el fair play, el sacrificio y  la humildad tanto  dentro y fuera de la cancha.

Podría terminar aquí, pero como dije anteriormente, para detectar a un líder necesito verlo en acción o conocer como hace lo que  hace y es por eso que continúa mi relato con un ejemplo épico:

Mascherano se convirtió en un exponente  tras el partido con Holanda donde en una jugada magistral logra arrebatarle la jugada de gol al temido Robben, consiguiendo el empate en semifinales por lo que se deberían extender los noventa minutos de juego hasta llegar a la instancia de penal. De repente todo el recorrido transitado se resumía en unos instantes. Nadie quería estar en el lugar de los arqueros. Nadie. La presión, los nervios, las inseguridades,  todo cobraba vida.

Fue en ese preciso momento donde el capitán de nuestra selección se acercó y mirándolo a los ojos al arquero Romero  le dijo esa palabras mágicas que le dan nombre a este posteo: “Hoy te comés al mundo. Hoy te convertís en héroe”, llevándole la tranquilidad y la confianza necesarias.

Sirvió. Ganamos.

Nos ilusionamos con llevarnos el mundial después de  28 años ¡y en Brasil!

Aparecieron “las máximas de Mascherano”, las canciones que iban desde  cumbias hasta electrónicas,  los carteles, los memes,  la ráfaga de bebes recién nacidos con el nombre Javier, etc.

Teníamos todo:  un equipo altamente motivado, al mejor jugador del mundo,  un técnico aceptado, un líder capaz, un país ilusionado y expectante.

Así y todo, no fue suficiente…

Llegó Alemania.

Gol de Gotze al minuto 113.

Chau mundial.

 Esto también me parece  importante destacarlo porque un equipo  altamente motivado  que cuenta con las habilidades necesarias  y un líder capaz no lo son todo,  y no aseguran el resultado esperado, pero sí pueden generar mejores resultados que el hecho de no tenerlos.

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