La eficiencia y el criterio


Encontré esta foto y la verdad no pude evitar compartirla.

Desde el primer año de la carrera aprendemos los conceptos de eficiencia, eficacia y efectividad. La realidad nos muestra que son pocas las veces en las que estos criterios son realmente son tomados en serio y utilizados en conjunto a la hora de tomar decisiones. Luego son casi seguras las consecuencias.

Quizás la atención está generalmente más enfocada en la eficacia, por ese afán de llegar y demostrar los objetivos. Tal vez porque además es lo que más reluce, lo que es más fácil de demostrar, y de alguna forma lo que la sociedad premia.

Los problemas aparecen cuando por llegar a determinado objetivo, omitimos evaluar los recursos que se deben implicar, o mejor dicho, la forma en que éstos deben ser utilizados para que no existan derroches e ineficiencias. Constantemente nos encontramos ante malas administraciones de recursos, que aunque lleguen a implicar resultados, su mala utilización limita la posibilidad de otros resultados que también se podrían alcanzar, sólo por una administración más prudente.

Al margen de la frase que dice “un peso ahorrado, es un peso ganado” en referencia a la sencilla matemática de que un peso vendido implica ganar mucho menos que éste, mi enfoque no busca hablar de la eficiencia en términos económicos sino más bien culturales, aunque sin duda luego sus implicancias se trasladan al campo económico.

Muchas veces como sociedad arraigamos actitudes poco coherentes con nuestros propios recursos, con los abundantes, e incluso con los escasos. Las actitudes individualistas y poco solidarias contribuyen a el derroche o sobre explotación de los recursos por parte de quienes tienen un acceso privilegiado a estos, ya sean empresas, o particulares abusando y mal gastando servicios básicos como el agua potable o la energía. Creo que como sociedad es un cambio cultural que nos estamos debiendo al menos debatir. Aires acondicionados y estufas al máximo, frazadas en verano, ojotas en invierno, duchas de 40 minutos, parecen cosas “naturales” o naturalizadas tal vez, pero no lo son. Volviendo al plano organizacional, tanto público como privado, no podemos esperar otra cosa que el fiel reflejo de las personas que lo conforman.

Nos estamos debiendo una sociedad un poco más eficiente con el uso de sus recursos.

El cambio como siempre, es cultural.

 

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